Sábado, 24 de feb de 2018
Valledupar, Colombia.

Cabe señalar que este libro es particular tanto por su forma como por su  contenido. Todo aquel que ose leer este libro termina muriendo y lo peor es  que por decisión de la propia autora seguirá circulando. Dadas las evidencias es muy probable que haya un sin número de víctimas. No tenemos escapatoria.

Esta historia contiene en sí muchas historias y se remonta a la nostálgica París de 1975. ¿Cómo surge? El mismo Enrique Vila-Matas ha  confesado que la idea se la "regaló" el clásico español Miguel de Unamuno a quien se le ocurrió la idea de escribir una novela  que provocara la muerte de quien la leyera.

Bastó esta frase para que empiece a componer el rompecabezas que tiempo después sería La asesina ilustrada, la otra historia conocida es que al entonces joven Enrique Vila-Matas se le ocurrió contar esta historia a  la autora de “La pute de la côte normande”, Marguerite Duras, sin conocer bien lo que tramaba el joven español, vio la imposibilidad de esa proeza, simplemente ese proyecto era improcedente porque “ningún libro fue como la tumba de Tuntankhamon", es decir nadie en su sano juicio creería que un libro puede causar  la muerte (del ser humano lector) pero Vila-Matas no sólo lo creyó  sino que tuvo el coraje de escribir el libro asesino.

El referente inmediato sobre esta temática perturbadora es El nombre de la rosa de Umberto Eco. Este libro como objeto causa la muerte del lector, es decir no es necesario leerlo, incluso basta con pasar las hojas para que seamos presas de la muerte, pero lo que se teje en “La asesina ilustrada” de Elena Villena  puede ocasionar precisamente  el deceso del ser humano-lector, el mundo ficcional irrumpe trágicamente en el mundo real, el libro puede estar allí meses, años, su simple contacto es inofensivo, es en el enfrentamiento del lector-texto discurso cuando se produce el acontecimiento inesperado, quien buscó sosiego en el mundo ficcional se encuentra de pronto con la muerte.

El libro está integrado por varios componentes que sirven para darle verosimilitud al tema en conjunto, tanto el prólogo, la carta, las notas de Ana y el suplemento cumplen distintas funciones pero tienen un solo fin; en conjunto forman un engranaje, estos elementos son los que dotan al texto  de ese elemento particular: la muerte, sin las notas de Ana “La asesina ilustrada” sería un texto sueño-lúdico.

Ana es quien nos da algunas pistas para entender el propósito de la misma. Cuando se nos narra esa historia compleja, el personaje misterioso junto a Juan parece ser la muerte, ella es quien nos describe los sucesos, el ambiente donde se encuentran está lleno de muerte. Es más, Juan es advertido que moriría esa noche, motivado como por un proceso agónico recuerda a su hermana y sus traumas de infancia, el castigo y suicidio son los fantasmas que lo persiguen siempre, es en esa agonía cuando la muerte intenta distraerlo disfrazándose de una rubia pero ya es tarde, Juan ya estaba muerto.

Son estos elementos los que componen “La asesina ilustrada”. Se vive la muerte a plenitud.

Las víctimas de papel

Apenas empieza la historia tropezamos con la muerte de Vidal Escabia que acaba de suicidarse con una pistola, un elemento extraño junto a él es el manuscrito de “La asesina ilustrada”. Juan Herrera después de recibir el extraño texto siente un cambio radical en él, desde ese momento solo finge calma y serenidad y sin ningún motivo aparente sabe que se va a morir, se dice que este personaje muere debido a un paro cardíaco con los ojos abiertos y con la expresión de horror en el rostro, es el ambiente y el clima de tensión que le hace sentir acorralado, sentía mucho miedo, veía venenos y estiletes por todos lados, ésta es la primera víctima del libro asesino.

Al parecer, y tal como se puede ver, el libro no actúa de manera directa sino es el ambiente sofocante, tenso y sin lógica el que acelera la muerte de los personajes. Pareciera que, después de la “digestión” de la lectura, internamente el personaje empieza a sentir una crisis que lo conducirá inevitablemente a la muerte, el efecto letal del libro no es de inmediato ni de forma directa, sino lento pero efectivo.

Ana le hace frente a Elena, es la única y la que está más cerca de descubrir a la autora del texto “maldito”,  pero después de leer el manuscrito siente la vaga sensación de muerte y, en efecto, en un clima en que el personaje no puede soportar más es cuando decide lanzarse al vacío, muere como si alguien la hubiera empujado a tomar esa decisión. Quien confirma esta teoría del libro asesino es Vidal Escabia. Apenas empieza la historia tropezamos con  su cuerpo inerte, y el manuscrito seguía junto a él, tratando de pasar una vez más inadvertido, así se confirma la letalidad de la misma. Advertencia que peligra pues el texto seguirá circulando.

Una de las particularidades centrales en la obra son los elementos que forman parte de la intriga, cada uno de estos están muy bien dosificados, mantienen la tensión y crean en el momento del desarrollo de la escena esa atmósfera de ansiedad y sofocamiento, en conjunto y visto desde el plano lineal, estas particularidades están bien constituidas y logran su cometido, el lector, por momentos temeroso, siente que está frente a un tema de horror y siente miedo. Estos elementos aparentemente insignificantes y fragmentarios son los que otorgan al texto una virtud fundamental: la verosimilitud.

Estos elementos que accionan la trama se dispersan en todo el libro. Vidal Escabia vive en un departamento consignado con el número 666, es en esta habitación demoniaca donde halla la muerte. El elemento más importante que pasa inadvertido es el sobre que contiene el manuscrito; que aparece siempre al costado de la víctima, la atención del lector se agudiza cuando se dice que el sobre iba firmado por Juan Herrera pero este hombre hace tiempo que había muerto. No se entiende el porqué del suicidio repentino de Vidal Escabia cuando éste tenía la ilusión de hacer un viaje largo por Europa. En la reseña a su propio libro, Juan asegura que moriría esa noche y, efectivamente, muere. ¿Cómo lo sabía?  Solo bastan unos segundos de descuido para que Ana no presencie la muerte de Juan, fue algo repentino y brutal que ella no puede entender. Los dibujos en la pared, los empapelados con distintos dibujos que representaban a la mujer en distintas etapas. La repentina desaparición de la luz. La voz de Juan que aparentemente piensa escuchar Ana. La silueta negra que avanza hacia el edificio. Estos son algunos de los elementos que hacen de ésta una historia llena de intriga y muerte.

La asesina ilustrada es muchos libros en uno. No sólo habla de muertes sino de los libros que componen este libro, sus personajes también están relacionados a la literatura. Juan Herrera es un escritor cuyo libro de memorias Burla del destino relaciona a Vidal Escabia y Ana Cañizal, quien se encargara del prólogo; Juan es el escritor modelo, profesional y disciplinado, su vida gira en torno a la literatura, sus numerosos libros ayudan a conocer y descifrar algunos puntos enigmáticos. El otro escritor es Vidal Escabia que parece ser todo lo contrario a Juan, no tiene disciplina y es sumamente desordenado, sus libros son soporíferos por eso lo del título de “escritor de segunda fila” aunque después ni eso es porque en realidad los verdaderos autores prefieren mantenerse en el anonimato, él solo ponía su nombre.

Ana es la mujer encargada de hacer el prólogo a la primera edición del libro de memorias de Juan, está muy vinculada al mundo literario. Elena Villena, esposa de Juan, también es escritora, ella es autora de El dulce clima de lesbos todos los que leen esta novela terminan siendo asesinados; Eva Vega, la supuesta autora del libro también es autora de las muertes.

Es necesario comprender que la muerte de los lectores se lleva a cabo en el espacio simbólico, el pacto narrativo sentencia la propia muerte del lector. Ello se compagina muy bien con las voces de los narradores, cada uno de ellos tiene un estilo propio que el autor sabe diferenciar muy bien.

La historia lineal del libro

Desde el inicio nos damos cuenta que Elena, la narradora, intenta centrar el problema bajo principios objetivos, se enmarca en acontecimientos acaecidos (las sucesivas acciones determinan una posible hipótesis), para  ello se centra  años atrás al tiempo presente representado en esa suerte de rememoración, y se ubica precisamente tras los pasos del escritor de "segunda fila" Vidal Escabia.

Elena describe, como enfocada por una cámara, cómo va haciéndose presente en esa habitación ya de por sí marcada por el signo de la fatalidad (nótese que el número de habitación de Vidal Escabia es el 666, la intriga y la suspicacia se van construyendo desde todos los niveles). Elena cumple su propósito, pero las circunstancias le son adversas, la persona a quien busca  yacía muerto en su habitación, Vidal Escabia al parecer se había suicidado.

El otro elemento importante dentro de la habitación de Vidal Escabia es el sobre que contiene "La asesina ilustrada", que la propia autora le había enviado. Finalmente, después de muchas sospechas, el especialista sentencia que Vidal Escabia  se había suicidado.

Aquí es cuando se abunda con más datos acerca de este oscuro escritor, se dice que nació en  Elche en 1907, estuvo en la Argentina durante la guerra civil, llegó a publicar obras hasta ese entonces inadvertidas tales como La vida en la corte, Pasiones de Eldorado (1934), El león del Zar (1942), Perfidia (1945), Agridulces damas de Elche, Navegación en mar peligrosa.

Tras radicar en Lima una temporada, y a pesar de su delicado estado, decide hacer un viaje largo por Europa, de allí que no se entiende su repentino suicidio, ¿qué se esconde detrás de este entramado?

Un personaje del cual solo se lo conoce por sus iniciales JM será el encargado de relanzar a este oscuro escritor. Motivado por las "buenas críticas", le encomienda hacerse cargo del prólogo a la segunda edición de Burla del destino, libro de memorias de Juan Herrera. Según la evaluación crítica de Elena, la obra de Vidal  Escabia es aburrida. El famoso sobre hallado junto al cadáver de Vidal contenía el manuscrito que Elena le había enviado, el detalle es que rehusó a identificarse con su verdadera identidad, en su lugar puso el  nombre de su esposo, el escritor Juan Herrera, pero lo raro es que Juan hace un año que había muerto.

Elena sabe que este manuscrito de todas maneras lo iba a inquietar porque, lejos de cualquier lectura, entre ambos escritores había cierta desavenencia, Juan Herrera detestaba a Vidal, en el fondo creía que Vidal no había escrito ninguno de esos libros de los cuales decía ser el autor. Diez años después, la sospecha se confirmó. Vidal Escabia confesó en una misiva que no había escrito ninguno de esos libros, los verdaderos autores eran Jenny López y Gilda Luna. Para el autor de Burla del destino, Vidal Escabia desde ese momento perdió todo su interés.

Juan Herrera era un esforzado y modelo escritor, su disciplina rigurosa se contraponía a los descuidos y debilidades de Vidal, pero, a pesar de estas carencias, Elena le envía su manuscrito. La parte inicial del texto concluye cuando Vidal Escabia se dispone a leer "La asesina ilustrada".

 

Abraham Prudencio

@AbrahaPrudencio

Los nuestros
Abraham Prudencio

Abraham Prudencio (Perú, 1979) es candidato a Doctor en literatura por la Universidad Paris X, Nanterre. Magíster en Literatura General y Comparada por la Universidad Paris III Sorbonne Nouvelle. Licenciado en Literatura Peruana y Latinoamericana por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Ha publicado La vida no vale nada (relatos, 2005) El día de mi suerte (novela, 2006) Hojas de Otoño (novela, 2009), Atahualpa, el inca que nunca muere (ensayo, 2011) Ella soñaba con el mar (novela, 2012).Ha dictado conferencias como profesor invitado en la Universidad Paul Valéry-Montpellier 3, Complutense de Madrid y en la Escuela Normal Superior de París. Asimismo colabora en diversos medios literarios. Ha sido finalista del Premio Internacional Juan Rulfo 2008. Desde el 2007 radica en Paris, Francia.

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