Jueves, 23 de nov de 2017
Valledupar, Colombia.

Los aplausos retumbaron fuertemente en la noche vallenata y caían pesados sobre esta tierra bañada por el río Guatapurí. Era como escuchar estrellarse contra el asfalto las robustas gotas de una de esas impetuosas tormentas que, de tanto en tanto, azotan a la ciudad de los Santos Reyes y que hacen que los niños salgan a las calles y salten presurosos sobre los charcos.

Aquel aluvión de ovaciones subía frenéticamente hasta la tarima ‘Francisco el Hombre’, donde los instrumentos de viento dejaban salir sus notas en estampida, las cuales aterrizaban en los oídos de los cientos de personas que asistieron la víspera del 464 cumpleaños de Valledupar a la Plaza Alfonso López para deleitarse con el Primer Encuentro de Bandas del Caribe.

Un fandango abrió la noche y puso a vibrar a la multitud. El aire rápido y fiestero, fruto de un intrincado mestizaje, fue interpretado por la Banda Sinfónica Juvenil del municipio de Aguachica que llegó desde el sur del Cesar para brindar un homenaje a la capital de un departamento donde pululan genios de la música folclórica.

El porro de Calixto Ochoa ‘Mata ‘e Caña’ siguió y, más adelante, el vallenato ‘Parranda en el Cafetal’. Era como una de esas fiestas de antaño, en la que los mayores charlan ruidosamente, toman alcohol y se levantan a bailar moviendo sus pies con maestría y cortejando a la pareja bajo un cielo estrellado, mientras los más pequeños revolotean de lado a lado tratando de divertirse hasta que son vencidos por el sueño.

La Escuela de Música Filemón Quiroz de Becerril se hizo presente con canciones como ‘Ay ‘ombe’, ‘Ausencia Sentimental’, ’20 de Enero’ y el tradicional porro ‘Valledupar’, autoría del periodista barranquillero Andrés González, quien en su paso por esta tierra se inspiró para componer los inolvidables versos que comparan a este municipio, creado en 1550, con un paraíso terrenal:

“Valledupar edénico lugar que brilla bajo el cielo de la tierra mía,

el corazón no puede soportar el profundo pesar que da tu lejanía.

Valledupar el corazón confía a tus paisajes volver algún día.

Valledupar coqueta y vanidosa yo volveré para cortar tus rosas”

Posteriormente, los temas ‘El Toro Negro’, ‘Frente a Mí’ y ‘El Guayabo de la Ye’, presentados por la Banda Santa Lucía del Mamón, Sucre, lograron que Abel Verdecia, un hombre trazado por la música y quien fuera integrante de una de las bandas más tradicionales de Valledupar, bailara alegremente al ritmo de las canciones que él mismo, seguramente, interpretó alguna vez con su tuba y su bombardino.

Mientras tanto, registraba todo lo que ocurría con mi cámara fotográfica: desde los aplausos incesantes hasta el movimiento cadencioso de las caderas de muchas mujeres y la elegancia de los clarinetes, cuyos sonidos se escuchaban más alto con el paso de la noche.

La Banda Municipal de Valledupar subió al escenario e interpretó piezas como ‘María Espejo’, ‘Carmen de Bolívar’ y ‘Sapo Viejo’, las cuales han sido parte de su repertorio en los diferentes concursos a los que se ha presentado a nivel nacional y en los cuales ha demostrado que es un semillero de talentos, trayendo a casa varios premios.

Por su parte, la Banda Juvenil de Chochó, a manos del maestro Fabio Sánchez, tuvo una de las presentaciones más destacadas y exaltadas por los asistentes debido a la acertada exposición del auténtico sabor sucreño que también se hizo presente gracias a la Banda Ocho de Septiembre de Sincé, Sucre.

Asimismo, el departamento de Córdoba hizo su aporte al encuentro con la presentación de la Banda 19 de Marzo que homenajeó a Diomedes Díaz con el vals ‘Tristeza del Alma’, uno de los temas predilectos del artista vallenato recientemente fallecido. Finalmente, la Súper Banda de Colomboy, proveniente de Sahagún, estuvo encargada de cerrar el Primer Encuentro de Bandas del Caribe.

“Las serenatas se dan a la medianoche” me dijo alguien mientras, extasiada, seguía inmortalizando todos los momentos con mi cámara. Precisamente, cuando el reloj marcó las doce, todas las bandas participantes subieron a la tarima, se unificaron y ofrecieron una serenata a este valle que guarda, cuidadosamente, innumerables leyendas en sus acordeones.

El clásico vallenato: ´Viejo Valledupar´ fue la pieza escogida para conmemorar 464 años de historia. En música de viento se escucharon las estrofas nostálgicas que alguna vez hiciera el compositor y guitarrista Rodolfo ‘El Veje’ Bolaño:

“Viejo Valledupar

si te volviera a ver como tú fuiste ayer típico y colonial:

casitas de bahareque con sus palmas caladas

otras de cal y canto con sus tejas coloradas”

De esta manera, más de dos mil personas, entre propios y visitantes, disfrutaron la música de viento, interpretada por las ocho bandas provenientes de los diferentes departamentos del Caribe, quienes consiguieron que el vallenato, el fandango y el porro se unieran la noche del cinco de enero para brindar un espectáculo que incitó a muchos a bailar al compás de los ritmos costeños, esos mismos que se llevan en la sangre y de los cuales es imposible desligarse.

 

Milagros Oliveros

@milakop

Ágora
Milagros Oliveros

Milagros Oliveros Cordoba. Vallenata. Comunicadora Social interesada en la divulgación de la cultura y las artes colombianas, y en la investigación de la compleja relación entre comunicación, cultura y tecnología.

Con el objetivo de ampliar mis conocimientos y descubrirme como comunicadora social y periodista, he trabajado en distintos medios masivos a lo largo de mi carrera, participado en procesos de comunicación para el desarrollo y en proyectos de investigación sobre comunicación y cultura. Este viaje por los diferentes campos de la comunicación me ha servido para confirmar mi pasión por la escritura y la investigación. Veo el periodismo como un género literario y siento que, a través de crónicas, reportajes e historias de vida, muestro el reflejo del mundo a los lectores que, en última instancia, son los que pueden identificarse con mis textos. Eso es lo que me mueve como periodista.

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