Literatura

Barranquilla y la Farándula

José Antonio Nieto Ibáñez

29/06/2016 - 06:10

 

«Poco a poco he ido tomando conciencia de que Barranquilla fue, de antaño, una ciudad receptora de la farándula, sobre todo desde Cuba. La más fiestera dentro del conglomerado de ciudades colombianas»…, le decía Antonio Ortiz a su amigo Juan José Díaz.

Antonio era un hombre de mediana edad, aunque pasado de los 50 años, gordo, pero más bien con el cuerpo de alguien que habría practicado físico-culturismo en sus años mozos; tenía la cabeza con abundante cabellera blanca, pero con unas prominentes entradas y unos cabellos delgados e hirsutos en su parte trasera que, debajo de la luz de una lámpara, le hacían pensar en que algún día se quedaría calvo, al menos sobre esa parte de su cabeza.

Por eso, buscaba siempre el consuelo de su mujer, quien para complacerlo le decía:.. «No querido mío, mi adorado Toño, déjate de pensar en eso; tú no estás calvo ni te has de quedar con el tiempo«. «Además -continuaba diciendo su esposa-: he leído un artículo donde dicen que las personas canosas difícilmente se quedan totalmente calvas, pues el pelo cano es mucho más fuerte que el negro»… «Así que, ¡Despreocúpate de eso!- le decía cada vez que él, con la angustia reflejada en sus ojos, se lo preguntaba. Después, podían pasar varios meses en que no se volvía a hablar de ese “peluquero asunto”.

Juan José, era la otra cara de la moneda: delgado, de mediana estatura, completamente calvo; con un bigotico tenue, muy típico del Caribe y parecido al que usara el difunto cantante barranquillero, Nelson Pinedo, aquél que, a pesar de haber desaparecido en el año 2019, se había hecho famoso, allá por la década del cincuenta, del pasado siglo XX.

Juan José no pasaba de los 30 años, pues había nacido en  julio de 2021, justo al cumplirse los primeros 124 años del arribo del cine a Barranquilla, traído por el samario, Ernesto Vieco Morote en el mismo séptimo mes, pero de 1897. Era soltero y no tenía planes concretos de matrimonio, a pesar de tener novia. Conocía a su amigo Antonio desde mucho tiempo atrás y lo apreciaba con sinceridad.

- ¿Por qué dices eso? -le preguntó Juan José mientras caminaban distraídos por la recién recuperada Calle de San Blas, en dirección hacia la Avenida 11 de Noviembre.

Corría el mes de noviembre del año 2050. La ciudad de Barranquilla, que por lo bella los barranquilleros llamaban “la bacana”, había sido sometida, durante varios años, a una profunda renovación urbanística y, como producto de ella se habían rehecho los caños del Mercado o de la Auyama, que ahora parecían ser la réplica de los canales de Ámsterdam, o unas corrientes secundarias del Guad Guadalquivir de Sevilla; donde los jóvenes y niños, al igual que a principios del siglo XIX, se podían bañar en una especie de playita establecida a todo lo largo de sus orillas, aledañas a la transversal avenida o paseo Rodrigo de Bastidas (nombrada así en recordación del conquistador, nacido en Triana, uno de los más populosos y marineros barrios de Sevilla).

Las calles y carreras habían sido ampliadas lo suficiente para resistir el tráfico de modernos vehículos que, en lugar de ruedas, usaban del flamante sistema de propulsión a poca altura del pavimento, tal como desde antes lo hacían los trenes en Europa.

La antigua carrera “20 de Julio”, hoy rebautizada como “11 de noviembre”, tras haber considerado los historiadores esta fecha como la más idónea para recordar el grito de la independencia de España; tenía ahora seis carriles, tres hacia arriba y tres al otro lado, buscando el Paseo de Bolívar, también remozado.

Llegaron los dos amigos, caminando distraídamente, hasta la esquina de la Avenida nombrada y se enrumbaron hacia el este, atravesando raudamente el Paseo de Bolívar, haciendo uso de uno de los túneles instalados para poder alcanzar la otra acera de la amplísima calle, fueron a parar al Parque “Celedón Gutiérrez”, que era el antiguo Colón, mas como fuera remodelado por este arquitecto cuando era alcalde de la ciudad en el año 2005, quisieron homenajear la memoria de un hombre que, a pesar de haber desaparecido desde el año 2040, seguía siendo recordado por haber sido el verdadero renovador, no sólo de este Parque, sino de todo el casco histórico de la ciudad.

Ahora, en lugar de Colón, una estatua de Gutiérrez, en actitud de trabajo arquitectónico, sentado sobre lo que parecía ser una mesa de dibujo y simulando estar ocupado en sus planes de restauración urbana, ocupaba el centro de la placita.

Se sentaron cómodamente en sendas sillas de metal, frente a una mesa del mismo material pintada de verde esmeralda, al igual que las sillas y en el mejor sitio: debajo de un frondoso árbol de caucho. Desde allí podían mirar el paso de los automóviles, el ir y venir de personas que, confundidas con los meseros ocupados en traer los pedidos, a través de otro túnel que se comunicaba con el antiguo café “La Estrella” de don David Pereira, hoy rebautizado como “La Nueva Estrella de David”.

No había pasado más de un minuto, cuando se plantó ante ellos un camarero con cara de haberse duchado recientemente y esperó lo que habrían de ordenar; pero los amigos, un tanto agobiados por el calor, optaron por pedir sendos vasos gigantes de cerveza de sifón y dos bandejitas con pedacitos de bien condimentados y tostados chicharroncitos. Una vez el empleado partió con lo solicitado, Juan José, con cara de curiosidad, volvió a la misma pregunta.

.- ¡Porque es así! -le contestó Antonio-, porque a Barranquilla venían todos los artistas habidos y por haber, incluso antes que a Bogotá o cualquier otra ciudad del interior.

.- Pero, ¿de qué época me hablas?

.- Mira, para no confundirte, no me voy a ir más lejos del año 1935.

.- ¿Y por qué no?

.- Porque entonces tendría que hablarte de las numerosas compañías de teatro, ópera y zarzuela que arribaban a finales del XIX para actuar en el desaparecido Teatro “Emiliano”. Y, la verdad sea dicha, estaríamos todo el resto de esta mañana y la tarde hablando y no terminaríamos hasta la próxima madrugada. Porque… ¿Conocías que fue por Barranquilla por donde entró el cine a Colombia?

.- ¡Eso sí lo sabía! -dijo con aire triunfalista Juan José. Me lo enseñaron en la Universidad. Lo trajo Ernesto Vieco Morote desde Panamá en 1897 e hizo las dos primeras presentaciones en el mes de julio, precisamente en el “Emiliano”, luego se fue a Cartagena y dio funciones en el Teatro Mainero, el 22 de agosto. De ahí, partió por barco hasta Honda y, el 20 de septiembre lo conocieron los bogotanos en uno de los teatros que existían allí. ¿Qué te parecen mis conocimientos?

.- Son muy plausibles y por ello te felicito… pero, no quisiera que nos remontáramos tan atrás, pues prefiero empezar por el año 1935 ¿Sabes tú lo que pasó durante ese año? ¿Qué fue lo más destacado durante el transcurrir de él?...

En ese momento fueron interrumpidos por el mesero quien venía con lo pedido. Acto seguido degustaron de las heladas cervezas y Antonio continuó diciendo:

.- Sucedieron tres cosas en Barranquilla: la inauguración del Teatro Rex, el asesinato o crimen de la Pensión Inglesa y la venida de Gardel, el tanguista argentino. ¿De cuáles acontecimientos quieres que te hable?

.- ¡De todos! Aunque sea someramente; pero antes quisiera saber un poco más de Vieco, de su muerte y si acaso siguió con el cinematógrafo.

.- De este pionero hay muy poco que agregar, ya que luego de su experiencia abandonó para siempre ese negocio.

.-Pero, tengo entendido que en el año 1912 estableció una sala de cine, la cual fue la primera que existió aquí…

.- ¡Cine Barranquilla! Pero, déjame aclararte, que ése no era el mismo Vieco.

.- ¿Cómo así? Sin embargo, también se llamaba Ernesto Vieco.

.- Sí, pero ése era su hijo, cuyo segundo apellido era Birelles, heredado de su madre Tula Gertrudis Birelles de Vieco. Además, don Ernesto Vieco Morote, su padre, murió en ese mismo año 1912. ¿Entendido?

.- ¡Totalmente! ¿Y qué pasó con esa sala de cine?

.- Desapareció al poco tiempo porque Ernesto se asoció con Enrique Zimmerman, venido desde Venezuela y montaron el “Salón Moderno” en 1913, aunque también fracasó… ¿Suficiente? ¿Puedo continuar con el año 1935?

.- La verdad es que me gustaría conocer más de este caso…

.- A pesar de que, no es mucho más lo que puedo contarte. Sólo tengo que resumir diciendo, que Ernesto Vieco Morote era samario y fue quien introdujo el cine al territorio continental colombiano; que Ernesto Vieco Birelles era su hijo, nacido de su matrimonio con la cubana Tula Gertrudis Birelles de Vieco; que fracasó en el negocio del cinematógrafo; que se sintió estafado por don Mario Lombardi, el dueño de la compañía de Ópera Italiana, de la cual Vieco era su gerente; que luego se dedicó a otros negocios de tipo comercial y trabajos burocráticos y que murió, víctima de problemas del corazón, en febrero de 1912. De su hijo, sabemos que tampoco siguió con la locura del cine y, al parecer, se consagró a la música. Eso es todo lo que al respecto puedo contarte.

.- Bueno, ahora sí puedes continuar o mejor dicho empezar tu relato del '35.

.- Pues, verás que no…

.- ¿Y por qué?

.- ¡Porque ya se nos hizo tarde! Además, me había olvidado de una cita muy importante con unos amigos de Europa.

.- ¿Viajarás entonces a cumplir la cita?

.- No, ¿cómo se te ocurre? La haré con pantalla ancha, en el súper Internet supranacional. Acuérdate que nuestra República Unida de Latinoamérica tiene muy buenas conexiones con la vieja Europa.

De inmediato, Antonio se levantó de su asiento e hizo señas al mesero para que introdujera el valor de lo consumido en la caja de descuento automático porque en esa época el dinero “contante y sonante” había desaparecido para siempre de la faz de la tierra.

No había pasado el mes, cuando los dos amigos volvieron a encontrase; pero esta vez lo hicieron por los alrededores del muelle de Puerto Colombia, antiquísimo muelle que había estado a punto de desaparecer, debido a la negligencia y falta de voluntad de los dirigentes políticos de la primera década del año 2000.

Por el contrario, el nuevo muelle era todo un orgullo para los habitantes de la ahora modernísima y bella población del mismo nombre. Era visitado por una enorme cantidad de turistas, no sólo nacionales, sino venidos de todos los rincones del mundo.

Y es que valía la pena llegar a visitarlo, pues allí el paseante conseguía gozar no solamente de diversas atracciones, sino que podía participar de recorridos en rápidas lanchas eléctricas (hacía más de 30 años que los automotores habían dejado de andar por medio del petróleo), que iban desde la punta del muelle, pasaban por Miramar; aunque bastante alejadas de las playas abarrotadas de bañistas, hasta llegar a las novísimas Bocas de Ceniza.

Y digo novísimas, porque hacía mucho tiempo atrás, Barranquilla gozaba de un superpuerto bien internado en altamar, lo cual garantizaba a los barcos una llegada segura, sin los tropiezos que producían el bajo calado del río Magdalena.

Los dos amigos se acomodaron alrededor de una amplia mesa y gozando de una agradabilísima brisa, se dieron previamente a libaciones cerveceras para hacer realidad el invento del ha mucho desaparecido personaje, don Aníbal Tobón, el famoso promotor de los llamados concervezatorios en su popularísima y acogedora “Caza de Poesía”, ahora dirigida por sus nietos.

Juan José, luego de vaciar su vaso de cerveza, se rascó la calva y le preguntó a su amigo, Antonio:

.- Bueno, espero que esta vez sí quieras contarme qué pasó en Barranquilla en el año '35, quiero decir, en 1935.

.- Está bien, contestó con la voz un poco cansada, debido a que todavía no lograba superar su guayabo producido por la enorme consumición de alcohol de la víspera. Comenzaré por el nacimiento del Teatro Rex

.- ¿Te refieres al Rex? ¿Ese que demolieron con motivo de la ampliación de la antigua carrera Líbano, conocida hoy como Avenida Alfredo de La Espriella?

.- ¡El mismo! ¿Y sabes por qué cambiaron el nombre de la carrera en donde antiguamente estaba el edificio del Teatro Rex?

.- No, en realidad nunca me he preocupado por averiguarlo.

.- Fue con motivo de hacerle un homenaje al desaparecido historiador de la ciudad. Además, cuando él era apenas un niño de unos nueve años, acudía, con el pretexto de ayudar a su tío Luis Carlos de la Espriella, quien por entonces era el administrador del teatro, y de paso se veía todas las películas, incluso las que eran prohibidas para menores de 18, como fue el caso de la inolvidable “Dama de las Camelias”. Dicho esto voy a ir al grano.

Empezaré por decir todo lo que sé acerca de este, otrora bello Rex. Veamos:

.- Ya desde el anterior año 1934, se había venido hablando de la necesidad de construir un teatro que estuviese en medio de los dos colosos existentes en la ciudad: El Apolo y el Colombia. El primero, ubicado sobre la calle de San Blas, en pleno corazón de Barranquilla; el otro, sobre la calle del Tanque o Caracas, esquina de la Avenida Colombia. Se argumentaba, que la creación de otro teatro sería de beneficio porque habría de quedar equidistante de ambos, lo que convendría a las numerosas familias que vivían en esa zona, es decir, por los alrededores del callejón de Líbano, entre Caldas y Jesús.

Así se llamaba la calle Caldas o 38, hoy convertida en Calle Jaime Colpas Gutiérrez, homenajeando al historiador barranquillero, célebre en los últimos años de la década de siglo XX y comienzos del XXI. Pero la calle de Jesús, por respeto religioso, ha seguido llamándose así. Dicho esto, aquí, hay que hacer notar que, la parte en que antiguamente quedaron las galerías del teatro, es decir, por la calle Caldas o 38, para 1902 estaba ubicada allí, una casa de propiedad de don Eusebio de la Hoz; el quinto predio dentro de sus bienes.

Tenía como vecinos: por el Norte a don Juan de la Cruz Llamas (pariente del conocido, Demóstenes Llamas) y por el Sur a don, Alejandro Noguera, mientras que, por el frente, es decir, sobre la acera Occidental de la ya nombrada calle Caldas; su vecina era nadie menos que, doña Josefina Pumarejo de Mier, lugar, años más tarde ocupado por las oficinas de Telecom, dentro del terreno que abarca el llamado Centro Cívico, no ha mucho desaparecido.

.- ¡Qué interesante, todo lo que me cuentas! ¿Y qué más?

.- Con respecto al Rex es todo, pues no pienso alargarme contándote acerca de las numerosas películas que dieron allí. Para eso es mejor que te leas el libro: “Nostálgicos Recuerdos de los Cines de Barranquilla”, del también historiador, José Nieto Ibáñez

.- ¿José Nieto? ¿Quién es? ¿Vive todavía?

.- ¡Claro que no! Si mal no recuerdo murió en el año 2036. Ya era bastante anciano, pues alcanzó los 92 años de edad. Por cierto que la antigua calle Una vez construido en 1935, este enorme teatro tenía su entrada principal por la calle de Jesús, sobre la acera Occidental de la misma, formando esquina con la banda Norte de la carrera Líbano, hoy, como ya expresamos, convertida en la majestuosa Avenida Alfredo de la Espriella.. 

En ese momento, Juan se quedó mirando a su amigo Antonio con cara de aburrimiento, pues en realidad le parecía exagerado que entrara en tantos detalles, si en definitiva, lo único que quería era escuchar un fluido relato acerca del otrora famoso Teatro Rex.

Antonio se percató del fastidio de su amigo y le dijo:

.- ¡Te ruego me perdones si acaso te he aburrido con tantos detalles! ¡No era ésa mi intención!:

_ ¡No te preocupes! ¡Pero, por favor continúa! -le contestó con voz cansada, Juanito.

.- En fin, que el teatro fue inaugurado el 5 de febrero de 1935, con la película musical, “Seamos Optimistas”, cinta en la que actuaba nadie menos que Shirley Temple, una niña actriz que fue muy popular, pero que cuando se hizo mayor, empezó a descender en popularidad, hasta que hubo de retirarse del cine.

.- ¿Y dónde puedo leerlo?

.- Te comento que ese libro ha sido digitalizado varias veces, pues cuando salió, en el año 2010, tuvo una enorme acogida y se agotó muy rápido. Así que tuvieron que editarlo varias veces. Claro está que en papel, debido a que para entonces todavía existían libros digitalizados. No era como hoy, en que todos son digitales y tú puedes, por una modesta suma de dinero en tarjeta, descargarlo de Internet. ¿Lo sabías?

.- No, fíjate… no conocía siquiera de la existencia de ese libro y mucho menos de ese tal José Nieto. Así que puedo decir que he aprendido algo nuevo.

.- ¡Muy bien! Ahora voy a contarte, muy someramente, acerca del llamado Crimen de la Pensión Inglesa. Este fue un sonado asesinato, por estrangulamiento, de la súbdita inglesa, Catalina viuda de Meek Hoare; un aciago hecho ocurrido en la madrugada del día 16 de abril de 1935. Un crimen que quedó impune y del cual, el mismo historiador Nieto, arriba nombrado, escribió una novela; obra en la que, utilizando la ficción y la investigación concienzuda, logró comprobar que la asesina fue la camarera, María Medina, en complicidad con su hijo natural, Víctor Zenón Medina, al objeto de robarle tres anillos, avaluados en 1.500 pesos de la época, con los cuales la señora pudo comprar 3 casas y dejar unos ahorros en la Caja Colombiana de Ahorros. El autor también escribió unas crónicas que se encuentran en el dominical de El Heraldo del año 2000.

.- ¿Y dónde quedaba esa tal Pensión Inglesa?

.- Mira, Juan. Estaba en toda la esquina de la calle Murillo con la carrera Líbano, hoy Alfredo de la Espriella. Allí quedó también la bella mansión habitada por don Francisco Javier Cisneros junto a su esposa, la cubana, Carmen Elosegui y sus hijas, Emma y Maria, quienes eran hijas de Eduardo Cisneros, médico y hermano de Francisco Javier.

.- No puedo seguirte, amigo Antonio…

.- Es muy sencillo: doña Carmen Elosegui estaba casada en Nueva York con el médico Eduardo Cisneros, pero cuando él murió, no sé por cuáles motivos ella se vino paraBarranquilla y le compró el terreno a don David López Penha, e hizo construir una enorme casa de madera, rodeada por un bello jardín. Aquí empezó a recibir visitas de su cuñado, Francisco Javier y terminaron enamorándose, hasta el punto de casarse.

.- ¡O sea, que, en otras palabras, que Francisco Javier se casó con la viuda de su hermano! ¡Ahora sí entendí!

.- ¡Correcto! Luego de que ambos murieron, sus hijas vendieron la casa a don Otto Gustavo Müller. Corría el año 1901, cuando este señor alemán, a su vez, la vendió al súbdito inglés, John Meek Júnior, quien era un viejo marinero “en uso de buen retiro”, nacido en Liverpool y residenciado en Barranquilla, quien se casó con la señorita, también inglesa, Catalina Hoare de Meek. Este John Meek había establecido su Pensión Inglesa muy cerca de la Iglesia de San Nicolás, en el Paseo Bolívar, el cual, por entonces se denominaba la Calle Ancha.

El asunto es que él muere en 1907; pero su viuda, se mudó de la calle Ancha y restableció la Pensión en Murillo, es decir, en la antigua mansión de los Cisneros. Claro que también estuvo ubicada en la calle de San Blas, en el mismo edificio y lugar en donde después quedó la Gobernación del Atlántico, allá por la década del año 20 y siendo gobernador el general Eparquio GonzálezUff… ¡Ya me estoy cansando!

Después, en el año 38, ya habiendo sido asesinada doña Catalina, la casa fue comprada por la Compañía Sindical Noguera y a su vez vendida a los Santodomingo y Cía, quienes edificaron allí el famoso Jardín Águila, el mismo que la gente popularmente empezó a nombrar “La Checa”. Hoy, como ya te dije, queda allí el feo edificio del Banco de la República.

Por último, hay que reconocer que durante muchos años, la gente creyó que el asesino de la señora había sido su propio hijo, Frank Meek; pero después de la escritura de la novela de José Nieto, la cosa quedó aclarada para siempre, como ya te expliqué anteriormente.

.- Bueno, creo que con esto tengo bastante por hoy. ¡Ah! Me olvidaba, pero todavía no me has contado nada acerca de Gardel, cuando vino a Barranquilla.

.- Mira, todo lo acontecido con Carlos Gardel, previamente lo saqué del libro que te nombré…

.- ¿Nostálgicos recuerdos?

.- ¡El mismo! Así que, si me permites, voy a leerte algunos apartes y con esto terminamos por hoy. Veamos lo que escribe José Nieto:

“(…) De las personalidades locales más importantes nuestras, Don Chelo de Castro es quizás quien más recuerda la venida de Gardel a Barranquilla y, seguros estamos, que no habrá de molestarle el que nos atrevamos a referir a los lectores lo que él, en alguna ocasión, al respecto nos contaba.

Decía Don Chelo, que cuando el “Morocho del Abasto” visitó nuestra ciudad, él era un inquieto muchacho de apenas 15 años; pero guarda en su memoria, el haber visto a Gardel a la salida de la emisora Radio Barranquilla y relata, que cuando el cantante subió a su lujoso automóvil, Don Chelo hizo lo mismo, sólo que sentado en la defensa trasera del vehículo; muy agachado, para no ser visto, continuó viaje con él hasta la puerta del Hotel del Prado en donde una gran comitiva esperaba al artista. De manera, que el travieso muchacho, pudo verlo de cerca y hasta se atrevió a estrecharle la mano y, cuando quiso hablar con él, Gardel se refugió rápidamente en su habitación para afinar su voz, ya que iba a ser presentado esa noche en el Teatro Apolo.

Esto sucedió el primer día de junio de 1935, a pesar de que, en Barranquilla se venía hablando y pronosticando su arribo desde el pasado mes de mayo. Así, por ejemplo, el día 14 apareció en un diario local, lo que sigue a continuación:

“(...) Los directores del Teatro Apolo nos comunican la noticia, llegada ayer de Caracas, del arribo a esta ciudad del popular tanguista argentino Carlos Gardel, autor de las películas “Luces de Buenos Aires” donde canta “Tomo y Obligo”; de “El Tango en Broadway”, donde ejecuta magistrales canciones y , “Cuesta Abajo” y otras producciones, que Barranquilla ha sabido aplaudir.
“Gardel realiza un viaje de paseo por Sudamérica y don Celedonio Palacio, el administrador del TEATRO APOLO, no escatimó esfuerzos para contratarlo en Caracas. Lo seguro es que Gardel llegue a esta ciudad del 25 al 26 de este mes y dé una función popular en el Teatro Apolo. Será ésta la única ocasión en que los admiradores del famoso artista suramericano tendrán ocasión de conocerlo y apreciar sus dotes artísticas...

.- Además del aviso arriba señalado con una fecha que, al final, no resultó cierta, se dijo:

“(...) Definitivamente el famoso cantante argentino, don Carlos Gardel llegará a Barranquilla el 30 del presente mes, a bordo del vapor “Presidente Gómez”, procedente de Caracas, lo acompañan dos famosos guitarristas bonaerenses, los mismos que en “Cuesta Abajo”, “Luces de Buenos Aires” y “Tango en Broadway” han contribuido a los triunfos artísticos de Gardel.
“Barranquilla entera está pendiente del arribo de este popular artista suramericano. Su presentación en el Teatro Apolo, el día 31, constituirá sin duda, uno de los más trascendentales acontecimientos artísticos de estos días.

“Nos anticipamos a saludar a Gardel, así como a sus compañeros de viaje...”

.- Mira, amigo Antonio. No necesito que digas fechas. Me basta con saber que son fuentes fidedignas.
.- ¡De acuerdo! Pero, déjame decirte que para mí es muy importante citar las fuentes. Sigamos leyendo apartes del libro de marras:

“(…)Mientras tanto, el Rex seguía su propia programación, presentando el 27 de mayo la película, “La Vida es Amor”; una vistosa revista musical protagonizada por Bing Crosby y Marion Davis; la misma que fuera amante del magnate de la prensa, caso posteriormente reflejado en el film, “Ciudadano Kane”, del Director, Orson Welles.

“Mas, en el 35, la Davis era la compañera de Crosby en esta revista musical de extremo lujo. Ella hacía el papel de una mujer con mucho talento, que se enamora de un artista del cine y de la radio, por lo que pone todo su empeño en conquistarlo. En fin, una película muy adecuada para echar al olvido la problemática de nuestro diario vivir.

“El 30 de mayo, se decía que ya era algo que no necesitaba confirmación: Gardel actuaría en persona, en compañía de sus tres guitarristas, quienes eran: Domingo Riverol, José Aguilar y Guillermo Barbieri. Eso sí, los costos de las boletas eran onerosos para esa época, sobre todo los palcos, a un valor de $1.oo peso.

“Pero, el entusiasmo por la proximidad del evento se vio reflejado en lo que de manera puntual y oportuna se escribió en un diario local:

“(...) Barranquilla se apronta en la mejor manera posible por admirar a este popular actor hispano, que en las películas de nuestro idioma ha alcanzado el más alto grado de simpatía.

“Gardel es el perfecto cantador del tango argentino, y admirándolo personalmente, el público se dará cuenta que es aun superior a como lo ha visto en sus propias películas. Tiene también el gran atractivo de sus tres celebrados guitarristas, que son los mismos que siempre lo han acompañado en sus actuaciones cinematográficas.

“Las venta de localidades, según nos comunican del Apolo, ha seguido en grado superlativo y según todos los vaticinios parece que un día antes de la llegada de Gardel, o sea, mañana sábado, ya será difícil encontrar buenas entradas, pues además de esto, ya hay retiradas muchas localidades también para la función del lunes.

“Hay que tener en cuenta que Gardel se presenta en Colombia por primera vez, en esta bella ciudad de Barranquilla, y como lo hemos repetido varias veces, el entusiasmo crece por momentos...”

.- Y continúa José Nieto exponiendo:

“(…) Debido precisamente a que muchos se habían quedado sin boletas, Gardel, en un gesto simpático, decidió hacer dos últimas presentaciones, con apreciable rebaja en los precios, sobre todo de palcos, que de diez pesos pasaron a costar sólo 1 peso, mientras que, para palco alto, $0,62 y galería, $0,32 centavos.

“Luego de su partida, todo volvió a la normalidad en Barranquilla, y mientras él seguía su gira por el país; para el día 22 de junio proyectaban, “El Conde de Montecristo”,siendo día sábado. El domingo, “Payasadas de la vida” y, en vespertina, “Una Noche de Amor”; con Grace Moore:”la cantante de la voz divina”. En la función nocturna del Apolo, darían,”La Alegre Divorciada”, presentada dentro del marco de la llamada “temporada de oro”, de ese Teatro. “Esta película era interpretada por la misma pareja de“Volando a Río”, es decir: Ginger Rogers y Fred Astaire”.

.- ¡Qué lindo debió haber sido estar allí!

.- ¡Por supuesto, que sí! Ahora voy a leer lo que en este libro se escribió acerca de la trágica muerte de este famoso cantante de tangos. Dice así:

“(…) El día en que murió Gardel, era lunes 24 de junio. El Heraldo salió con una edición extraordinaria para las horas de la tarde, poco después del desafortunado accidente aéreo.

“Para la gran mayoría de las personas en Barranquilla y el país; pero, sobre todo para la gente de Medellín, el acontecimiento se convirtió en uno de los más trágicos de la historia.

“Los titulares de El Heraldo, acompañados de la foto del cantante decían:

Hoy a las 2 y 30 de la tarde ocurrió en Medellín la más espantosa catástrofe de la aviación colombiana.

Chocan un avión de la saco contra otro de la Scadta. –La explosión-. Diez y seis personas carbonizadas.

Carlos Gardel, el aviador Samper y Celedonio Palacios, figuran entre los muertos.

“De los pormenores se siguió especulando por mucho tiempo. Nosotros, sin embargo, sólo queremos destacar un hecho de relevancia, dentro de este recorrido por nuestro pasado. Lo cierto es, que luego de la tragedia, en la que perdió la vida este gran cantor, su fama se acrecentó y, las pocas películas en las que aparecía, fueron repetidas hasta la saciedad. Fue éste el caso de la presentación de “El Día que me quieras”, en el Teatro Rex durante el jueves 19 de Septiembre, película en la que actuaba acompañado por otra grande: Rosita Moreno”.

.- ¡Y hasta aquí llego con la lectura!-expresó Antonio con cara de persona un poco impaciente. Si quieres saber más, no te olvides de consultar el libro y verás que podrás aprender mucho sobre un tema fascinante, como lo fue la existencia de numerosos cines abiertos en la ciudad.

.- ¡Tienes razón! ¡Apenas lleguemos a Barranquilla lo bajaré de Internet!

Así fue cómo, los dos entrañables amigos, siguieron conversando sobre otros temas, sin dejar de vaciar a cada rato sus sendos vasos de heladas cervezas, pues en definitiva, se trataba de llevar hasta prudentes límites, su refrescante concervezatorio.

Y cuando la luz solar empezó a declinar, los dos amigos se embarcaron en el tren de Puerto Colombia, el cual había sido restablecido para la misma época en que se recuperó el viejo muelle porteño; pero ya era un convoy rápido, con todos los adelantos técnicos alcanzados hasta ese momento.

 

José Antonio Nieto Ibáñez 

Escritor e historiador

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