Milan KunderaQuien lee "La Insoportable Levedad del Ser" de Milan Kundera descubre sin proponérselo o sin esforzarse demasiado que se trata de una novela con atributos filosóficos, psicológicos, históricos, y eróticos. A continuación voy a exponer (a tratar de exponer) a través de algunos ejemplos los atributos mencionados.

Empezaré con el filosófico. Milan Kundera lo deja ver en las primeras líneas de la obra cuando se refiere al eterno retorno de Friedrich Nietzsche: “¡Pensar que alguna vez haya de repetirse todo tal como lo hemos vivido ya, y que incluso esa repetición haya de repetirse hasta el infinito!”

Y más adelante, entre muchas otras reflexiones filosóficas, lo deja ver en una que me resulta muy fascinante acerca de la mierda y la muerte de Yakov, el hijo de Stalin.

Yakov murió preso en un campo de concentración nazi durante la segunda guerra mundial. Compartía alojamiento con oficiales británicos, con quienes tenía, además de un vínculo militar, un retrete en común. Yakov dejaba el retrete mugre, a los británicos eso los enojaba (aunque fuera la mierda del hijo de Stalin, no estaban dispuesto aguantarla).

Los británicos se lo echaron en cara, y lo obligaron a que lo limpiara. Yakov chocó con ellos. Fue incapaz de sobrellevar la humillación. Lo acusaron de ser mugre: “¿Él, que debía soportar el peso del mayor drama imaginable (ser al mismo tiempo hijo de Dios, y ángel réprobo), debía ser ahora sometido a juicio, no por cuestiones elevadas (referidas a Dios y a los ángeles), sino por cuestiones de mierda?”.

Yakov trató de huir en busca de salvar su honor, pero cayó en las alambradas electrificadas que rodeaban el campo de concentración. Según Milan Kundera la muerte de Yakov no fue una muerte sin sentido, al contrario, fue una muerte metafísica en medio de la estupidez generalizada por la guerra.

Los alemanes murieron porqué intentaron  extender sus tierras hacia el oriente, y los rusos porqué quisieron ampliarlas hacia el occidente. Murieron, según el escritor checo, por estupideces y sus muertes no tuvieron sentido. Sin embargo, Yakov murió por su dignidad, murió para no dejar de ser el hijo de Stalin y para que no lo siguieran señalando por su mierda.

Un ejemplo del atributo psicológico de La Insoportable Levedad del Ser esel análisis que hace Milan Kundera sobre “El Vértigo”. La persona que pretenda llegar más alto -advierte Kundera- debe tener presente que en algún momento lo invadirá este fenómeno.

Surge, entonces, la siguiente pregunta: “¿El vértigo es el miedo a la caída?”. Y Kundera enseguida la resuelve diciendo que es algo distinto. El vértigo para Milan Kundera es una profundidad que se abre, que seduce, que despierta el deseo de caer: eso es, el monstruoso, el espantoso deseo de caer. Estamos subiendo, estamos arriba, y queremos tirarnos, queremos estar de nuevo allá abajo o queremos saber que se siente pegarse contra el piso.

Carlos César SilvaMilan Kundera señala que es la borrachera de la debilidad: “Uno está borracho y quiere caer en medio de la plaza ante los ojos de todos”. Se trata de una reflexión -creo yo- sobre las ansias de superación y los sentimientos de contradicción que surgen cuando se alcanza la meta buscada con tanto desespero.

El atributo histórico sale a relucir con la referencia que Milan Kundera hace sobre La Primavera de Praga. Praga cae bajo el dominio de los rusos, y algunos checos empiezan a servirles. Cuando termina la ocupación del régimen comunista, los checos que traicionaron a su país dicen que actuaron de buena fe y que fueron engañados por los rusos.

Ante las injusticias que se cometieron Kundera pregunta: “¿Cómo es que hoy, cuando sabemos ya que las acusaciones eran absurdas y los ejecutados inocentes, ese mismo fiscal defiende la limpieza de su alma y se dé golpes de pecho?”.

La Insoportable Levedad del Ser se ha convertido en un libro trascendental a la hora de querer comprender los hechos ocurridos en Europa del Este durante la Guerra Fría. A Milan Kundera el tema lo incita, hay que recordar que él fue expulsado del Partido Comunista dos veces y luego se volvió un crítico punzante de dicha ideología.

El erotismo hace presencia en muchas escenas de la obra. Por ejemplo, en una de las escenas más poéticas, Sabina (tal vez el personaje que más me atrae) considera que, en los tiempos modernos, es ridículo apagar la luz mientras se hace el amor y, por eso, deja encendida una pequeña lámpara. Sin embargo, cada vez que Sabina es penetrada, cierra los ojos, pues la complacencia que la invade al sentir el miembro de Tomas o de Franz en sus entrañas necesita de la oscuridad. La oscuridad no tiene fronteras, la oscuridad es infinita, y así queremos que sea el sexo y hasta el amor. En efecto, dice Kundera, quien busque el infinito que cierre los ojos.

En 1988 La Insoportable Levedaddel Ser fue llevada al cine por el director estadounidense Philip Kaufman, teniendo como resultado una película de imágenes muy bien logradas, de música tan irónica y tierna como algunos de sus episodios eróticos, y de actuaciones realmente conmovedoras.

El filme de Philip Kaufman obtuvo varios premios y una nominación a un Oscar, pero obviamente es inferior al libro. De todas maneras lo que interesa es que también deja ver (no en la misma medida, pero los deja ver) todos los atributos filosóficos, psicológicos, históricos, y eróticos de la obra de Milan Kundera.

Carlos César Silva: Valledupar (Cesar) 22 de noviembre de 1986. Abogado de la Universidad Popular del Cesar. Cuentos y artículos suyos han sido publicados en antologías y revistas como Puesto de Combate, Antología Viaje a la Memoria, y Letras. Pertenece al Taller de Escritura Creativa José Manuel Arango adscrito a RELATA y presidido por el poeta Luis Alberto Murgas. Ha trabajado como tallerista de creación literaria. Es miembro fundador del Grupo Jauría.

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