Literatura

Un Diccionario para entender y sentir Nueva York

Johari Gautier Carmona

07/01/2026 - 05:45

 

Un Diccionario para entender y sentir Nueva York
Portada de la obra del periodista Alfonso Armada: Diccionario de Nueva York

 

Ciertas publicaciones, al ser reeditadas unos años o décadas después de la primera tirada, ganan peso. Y no hablo de peso físico, sino de peso simbólico, semántico o representativo. Porque el tiempo les brinda una nueva lectura, un renovado sentido y, quizás también, les confiere más solvencia periodística y literaria.

Recientemente, he llegado a pensar que no son tiempos para viajar a Estados Unidos. Es una decisión muy personal que se ha formado al filo de las noticias, testimonios e imágenes que me han llegado. Y eso, a pesar de que albergo -desde hace un tiempo ya- las ganas de deambular y conocer profundamente ciertas ciudades norteamericanas como Nueva York, Chicago, Washington o New Orleans.   

Toparme con el “Diccionario de Nueva York” del periodista Alfonso Armada en la librería de Altaïr en Barcelona, me ha puesto en una situación ambigua: la de concienciarme de todo lo expresado anteriormente, pero también entender que la tentación y el deseo siempre estuvieron ahí, y siguen estando.

Es cierto que la obra de Alfonso Armada podría leerse como se presenta en portada, como un diccionario, buscando azarosamente las palabras que vienen a nuestro consciente, pero se concibe en realidad como una mezcla generosa de géneros, entre crónica, ensayo y relato de viaje, con el claro fin de condensar toda la realidad, todo el universo, de una ciudad que el autor ha podido explorar y retratar durante 6 años de estancia (en su corresponsalía con el periódico ABC de 1999 a 2005).

En mi caso, lo he leído como un mapa de impresiones y de vivencias, dejándome guiar por las pinceladas de un escritor experto para así recrear en mi mente una Nueva York más matizada, más clara y profunda, que la que llegamos a cruzar en películas, libros y noticias. Empecé a leer Alfonso en una obra dedicada a un mundo mucho menos urbano y hospitalario, atascado en tormentas y temblores sociales, con sus memorables “Cuadernos africanos”, y este cambio rotundo de escenario me motivó a dar el salto. Nada mejor que un reportero que ha viajado por Angola o Ruanda para describir los jardines y la “maleza” citadina de Nueva York.

Pero vayamos a lo que nos interesa: Nueva York en sí, su aspecto y su estado anímico. En este diccionario abrumador, puede rescatarse la esencia de “la ciudad que nunca duerme” y la historia de una urbe que se ha construido a través de innumerables oleadas de migrantes. De ahí nace el célebre cosmopolitismo neoyorquino convertido en una marca y una cultura: “El respeto de los neoyorquinos por los extranjeros hace de esta ciudad un lugar muy amigable” (p. 19), resalta el autor. Y ese respeto también repercute admirablemente en la integración de minorías y poblaciones con deficiencias físicas. “Es la mejor ciudad del país para los ciegos” (p. 17), clama un invidente en las primeras páginas del libro.

Nueva York es también la ciudad de las postales mitificadas por el séptimo arte, la televisión y los anuncios publicitarios. “Nueva York sigue encendiendo en nuestra imaginación una vía láctea terrenal desde el festón de luces de verbena que miman el cielo de Brooklyn cuando el cielo se pone malva”. En el célebre Times Square, nos damos cuenta que los neoyorquinos “caminan más rápido que otros estadounidenses” (p. 276), pero también que la publicidad que lo caracteriza, contribuye a la “sensación de irrealidad que imponen las imágenes” (p.36). 

Nueva York lo tiene todo, o casi todo: el Central Park, el primer gran parque público de Estados Unidos (p. 93), el Carnegie Hall, “la más famosa sala de conciertos de Estados Unidos” (p.83), la sede de las Naciones Unidas, una Torre de Babel que ocupa siete manzanas (p. 207), un metro único “sometido a un desgaste implacable por su vocación de no cerrar nunca” (p. 197), el Empire State Building y el Chrysler, los dos primeros grandes rascacielos del mundo (p. 137), y la muy popular estatua de la libertad, símbolo de amistad entre Francia y Estados Unidos durante la guerra revolucionaria de independencia (p. 148), y sin embargo, esta “capital mundial” no se ha librado de grandes desafíos, hechos tempestuosos y controvertidos, que han llegado a amenazarla y poner su futuro en tela de juicio.

El apagón del 13 de julio de 1977, que duró veinticinco horas y fue causado por una sobrecarga en el consumo eléctrico, expuso las debilidades de toda una red energética y puso, además, en una situación de extremo aprieto a todos los habitantes. El periodista Jim Dwyer llegó a describirlo en el Daily News como “la peor noche del peor verano en la historia moderna de Nueva York” (p. 37), y sin embargo, éste no fue el único, otro más impactante dejó a más 50 millones de personas sin luz en agosto de 2003 (p. 39). Muestra de que la capital del mundo también puede sufrir las realidades del tercermundo. 

La pobreza es también un problema que acucia a Nueva York. A pesar de su cosmopolitismo y de su amabilidad, es una ciudad que multiplica a los “seres invisibles”, los “locos” y la soledad. De hecho, “los cientos de millas del subway albergan pobreza, desigualdad y exclusión”, explica Alfonso Armada (p. 195). Por este motivo, Zohran Mamdani se afianzó en 2025 en la alcaldía denunciando “la élite corporativa y empresarial que tiene su base en la ciudad de Nueva York”[1] así como el aumento insostenible del valor de los alquileres y la vivienda. 

Finalmente, no se puede hablar de Nueva York sin mencionar el trágico 11 de septiembre y la destrucción de sus torres gemelas: dos colosos de más de cuatrocientos metros de altura y ciento diez pisos de alto, en un hecho histórico que marcó para siempre el planeta entero porque “el fin del mundo fue retransmitido en directo por todas las cadenas de televisión disponibles” (p. 308). De alguna forma, la obra está construida en torno al 11 de septiembre, y nos invita a entender el impacto inmenso que ha tenido ese cataclismo en el pasado, y que sigue teniendo en el presente y futuro.

En su “Diccionario de Nueva York”, Alfonso Armada nos invita a recorrer una sociedad esplendorosa, que también termina siendo el reflejo de una potencia en decadencia. Y si bien es cierto que Alfonso Armada nos explica en su prólogo que “este libro nunca fue ni quiso ser una guía”, más adelante reconoce lo que también he sentido desde la primera página: que puede pensarse como “una forma de viajar y, por lo tanto, de barajar”.

Con esta obra, se entiende perfectamente lo que llegó a decir Gabriel García Márquez en el periódico El Mundo en 1985: “Nueva York no es una ciudad de los Estados Unidos, sino de todos nosotros y de todo el mundo”[2].

 

Johari Gautier Carmona

@JohariGautier

 

[1] Anthony Zurcher. “Los enormes desafíos que le esperan a Zohran Mamdani pese a su histórica victoria en las elecciones de Nueva York”. BBC.com. 5 de noviembre del 2025.

[2] Gabriel García Márquez. “Espejismo con Puerto Rico”. El Mundo, octubre de 1985. Madrid.

Sobre el autor

Johari Gautier Carmona

Johari Gautier Carmona

Textos caribeños

Periodista y narrador franco-español. De herencia antillana. Dirige PanoramaCultural.com.co desde su fundación en 2012.

Escribe sobre culturas, África, viajes, medio ambiente y literatura. Todo lo que, de alguna forma, está ahí y no se deja ver… Autor de "El hechizo del tren" (Ediciones Universidad Autònoma de Barcelona, 2023), "África: cambio climático y resiliencia" (Ediciones Universidad Autónoma de Barcelona, 2022), "Cuentos históricos del pueblo africano" (Ed. Almuzara, 2010), Del sueño y sus pesadillas (Atmósfera Literaria, 2015) y "El Rey del mambo" (Ed. Irreverentes, 2009). 

@JohariGautier

0 Comentarios


Escriba aquí su comentario Autorizo el tratamiento de mis datos según el siguiente Aviso de Privacidad.

Le puede interesar

Amélie Nothomb, cuando escribir es sinónimo de fabricar

Amélie Nothomb, cuando escribir es sinónimo de fabricar

Hace muchos años conozco el nombre de la escritora belga y radicada en París, Amélie Nothomb (1966), pero nunca había sentido deseo...

Luz de tinieblas musicales

Luz de tinieblas musicales

  Luz, antorcha del tiempo que agota mis ansias, postrado estoy ante el altar de las notas amargas; luz, arrancada del sueño oscur...

Literatura en la cama: de náufragos y de libros

Literatura en la cama: de náufragos y de libros

  Cuando tenía catorce años, en vez de enamorar a las muchachas en el barrio estaba encerrado escribiendo cuentos. Los escribía en...

Trilogía en Festival

Trilogía en Festival

I Plaza Alfonso López que ensanchas tus fronteras ciudadanas costillares que pregonan la grandeza del folklore. Molina, Colacho...

Gabriela Kizer y la poesía que habita el cuerpo, el paisaje y la memoria

Gabriela Kizer y la poesía que habita el cuerpo, el paisaje y la memoria

  Gabriela Kizer es una de las voces poéticas más interesantes y consistentes de la literatura venezolana contemporánea. Su obra, ...

Lo más leído

Síguenos

facebook twitter youtube

Enlaces recomendados