Literatura
Tres poemas de Luis Mizar

El Primero de septiembre de 1996 tuve la primera noticia de Luis Mizar Mestre, era domingo, y Juan Manuel Roca lo presentaba. Luis Mizar era el reciente ganador del Concurso de Poesía Carlos Castro Saavedra, de Medellín.
Dice Juan Manuel Roca que Mizar nació en Valledupar en 1962. El libro premiado tiene el sugerente título de Psalmos apócrifos. Con una resonancia de poeta místico que nos recuerda a San Juan de la Cruz. Era una noticia festiva, ya no por un canto vallenato, sino por una nueva voz “en el mapa de la mejor poesía colombiana actual” (J. M. R.). “Cinco poemas” trae como muestra del universo de Mizar, el Magazín.
Psalmo de la cuerda
Señor
En noches que son hondos abismos y desacuerdos
me despierta el apretón (no sé si justo o injusto)
de una cuerda rodeando mi cuello.
Otras veces he visto mi cuerpo
Colgando de un árbol
columpiándose
ante el soplo de un viento escandalizado.
Señor
¿Permitirás que una noche lluviosa
huérfana de luna y palabras
se vuelvan realidad mis sueños?
Psalmo de la inocencia
Señor
soy inocente como un grano de trigo,
un tigre enjaulado o una gota de miel.
Señor,
Acuérdate que desde mi primer grito
procuro eludir tus senderos,
pero tus tercos senderos
siempre solicitan mis pasos.
Señor,
no te oculto nada; a tus ojos soy visible
como el reposo del agua en el cántaro dormido;
mis actos te huyen como un ciervo asustado,
pero solo y rodeado de tristes bejucos
en horas vulneradas, tu resplandor me encuentra.
Señor, soy inocente
como la voz del manantial,
soñada por los desiertos.
Desdeñoso y audaz me alejo de tu perdón,
y alejado de tu perdón, comprendo
que también del desvarío de mi fuga soy inocente.
Psalmo de la primera piedra
Señor
puesto que yo soy todos los hombres
es justo que sea condenado
por haber arrojado la piedra
que golpeó el rostro del ángel
y volvió añicos el cielo
creyéndome
(en un peregrino arrebato de santidad)
libre de la renga sombra de los pecados.
Donaldo Mendoza





