Medio ambiente
El Eco-parque Los Besotes, el tesoro natural del Cesar
A diez kilómetros de Valledupar, en dirección de Patillal, se encuentra uno de los grandes atractivos de este departamento.
No se trata de un monumento colonial ni de un edificio moderno, sino de algo más relevante todavía: la reserva natural Los Besotes que atesora hoy en día una gran parte de la fauna y flora de esta región.
Constituida en el año 1993 por el abogado e historiador Tomas Darío Gutiérrez, el parque ecológico es el fruto de un esfuerzo extraordinario, casi individual, de un hombre apasionado por la naturaleza. El sueño de un romántico entregado a su tierra.
En los años de su constitución, el cultivo del algodón y la ganadería ya habían hecho serios estragos y la minería moteaba de negro una zona considerada como sagrada por los indígenas y antiguos pobladores de estas tierras generosas.
Dos décadas después, el sueño se ha convertido en una realidad palpable. El Eco-parque Los Besotes es reconocido como un punto de referencia por los investigadores y medioambientalistas de Colombia, pero también como un posible destino eco-turístico en un futuro cercano.
Las más de 1000 hectáreas distribuidas entre los corregimientos de Los Corazones y Río Seco, ofrecen una vegetación densa y variada que hospeda a más de 250 especias de aves (migratorias y autóctonas) a lo largo del año.
Tucanes, guacharacas, guacamayas, cóndores y otras especies típicas del Caribe conviven con otros mamíferos en vía de extinción (como el ñeke, el mico maicero, el zaino o el jaguar) en un espacio incomparable.
De inmediato sorprenden el silencio y la paz de un lugar tan cercano a Valledupar. Los 14 kilómetros de senderos que recorren el parque como pequeñas venas permiten circular por el macizo de la Sierra Nevada de Santa Marta, entre el cerro Murillo y el cerro Los Besotes, y acceder a puntos de casi 2000 metros de altura en el alto del Cóndor.
Cada uno de esos senderos ofrecen regalos inesperados para el visitante: miradores, observatorios, bosques adonde los micos suelen encontrarse, cerros, arroyos y cascadas que llenan el visitante de alegría y de asombro.
En sus 20 años de vida, el parque ha conocido un crecimiento exitoso y ha mantenido siempre una filosofía de independencia y rigurosidad. Eso ha facilitado que el 92% del territorio esté dedicado a la conservación, y que el bosque de regeneración secundaria, que comprendía aproximadamente el 40% del área, lleve un proceso de recuperación natural mayor a 10 años.
En la actualidad, el acceso sigue restringido y para hospedarse en las cabañas que constituyen el campamento es necesario pedir permiso al dueño. Ése es el sello de un control estricto para preservar el mayor tesoro de nuestra región.





