Ocio y sociedad
10 formas de engañar al votante en plena campaña electoral

Con el inicio de las campañas políticas, ya vuelve en primera línea el protagonismo interesado del político oportunista: ese que ha desaparecido durante algunos años para, de repente, resurgir y llamar a los buenos sentimientos, a la solidaridad y el progreso (individual, obvio).
Ante tanta falsedad y desfachatez, es necesario inmunizarse y entender cuáles son las argucias que emplean los políticos y politiqueros que le rodean. Vaya prevenido, lea bien entre las líneas y fíjese en sus miradas.
Si un candidato emplea alguno de estos métodos con frecuencia, cuestiónelo (algo está enmascarando). Y si utiliza varias de estas técnicas: olvídese. Ese candidato es un peligro para su ciudad y para la colectividad.
A continuación encontrará las formas de engañar que tiene un político:
1-. Decir Sí a todo sin dejar que el interlocutor termine su frase y adornarlo con una sonrisa bobalicona. Esto se da con frecuencia, y más en la costa Caribe donde la amabilidad se confunde con apertura y eficacia.
2-. Hablar de ser cercano con el pueblo cuando en realidad reside en otra parte (algo esconde o de algo se acompleja). Un candidato tiene que estar para el pueblo, con el pueblo y de puertas abiertas en el pueblo. Lo demás es mentira.
3-. Anunciar procesos democráticos, medidas y convocatorias cuando la propia familia política ha demostrado lo contrario durante muchos años. Ya sabemos que todo lo malo se pega, incluso la tendencia a hablar de democracia en futuro.
4-. Insistir en las debilidades de los rivales (para encubrir las propias deficiencias). No hay nada más fácil, sucio y cobarde que desviar la atención. En cuanto lo haga un candidato, ya sabe.
5-. Enfatizar la transparencia y la rectitud de su campaña cuando ya ha participado en una administración previa estrepitosamente corrupta. Muchos candidatos se aprovechan de la corta memoria de los votantes. ¡Vaya prevenido!
6-. Declarar que está comprometido con la ciudad y con un proyecto cuando cambia de partido en cada elección. El transfuguismo es la mejor muestra de inestabilidad y oportunismo. Si su candidato lo hace, dígale que -por lo menos- sea coherente y se vista de arcoíris.
7-. Decir que su proyecto es independiente -o realmente diferente- cuando es depositario de la administración anterior o tiene serios vínculos con ella. Recuerde en qué fuente bebió el candidato para reconocer sus prácticas e ideales.
8-. Proponer soluciones milagrosas sin explicar cómo se aplicarán y cuándo. Esto es lo que más practican los políticos mentirosos. Hablan de ofrecer “puestos a mototaxistas”, “crear un proyecto de ciudad visionario”, “proyectar un centro histórico”, “ayudar a las bases”, pero sin hablar de cómo y con qué medios.
9-. Presumir de mucha moralidad y honestidad cuando el entorno inmediato está envuelto en casos judiciales de tamaño gigante. La Costa Caribe y Colombia está llena de casos así. Entienda bien el contexto. El fraude y la mentira se pegan más rápido que una gripa.
10-. Manifestar reiteradamente las ganas de servir cuando nunca ha servido a nadie (implicación social y solidaridad). Uno tiene que demostrar lo que quiere hacer con hechos concretos. El que dice querer servir tiene que demostrar que ha estado trabajando a favor de una comunidad en el pasado, que ha defendido en primera línea la causa de estudiantes, poblaciones desfavorecidas, sectores marginados, zonas naturales etc…
José Luis Hernández






