Opinión
Y en Valledupar, para los turistas: “Naranjas”

Siguiendo la moda de la Economía Naranja, pero sin guayabera, tratando de interpretar ese modelo que está siendo utilizado por los mandatarios para generar expectativas y dejar en el aire un futuro próspero gracias a nuestra gestión cultural, pero en un presente trágico, y basándonos en la acertada columna del reconocido escritor Alonso Sánchez Baute “Turistas ¿para qué?”, donde deja al desnudo a nivel nacional la realidad que todo vallenato conoce: las grandes falencias en nuestra oferta como tierra folclórica y cultural para el turista.
Las iniciativas que impulsarían de verdad a Valledupar como una ciudad Naranja no son tenidas en cuenta, caso como el del reconocido pintor argentino Francisco Ruiz, que por años ha propuesto la creación de un museo de la cultura en nuestra ciudad, que adoptó como la de él hace rato, pero que no ha tenido eco en los responsables de acoger y materializar la idea, dejando hasta el día de hoy a Valledupar sin una marca cultural especifica ante el turista.
Ruiz es creador e impulsador de varias iniciativas culturales que buscan empoderar a nuestros artistas, logrando un mayor aprovechamiento de nuestra materia prima, pero hoy sigue como el llanero solitario quemando sus ultimas luces en la indiferencia institucional. A mi parecer el espacio ideal y complementario para esta idea es en la edificación de la Academia de Historia departamental, que está en el centro histórico de la ciudad y que tristemente cae a pedazos deteriorando y borrando nuestras memorias, archivos del año 1700, cuadros del pintor Molina, entre otros, mueren en la indiferencia de una clase política que olvidó que “El único deber que tenemos con la historia es mantenerla, rescribirla”.
Tenemos la esencia para ser una ciudad agradable para el turista, pero muchos factores nos alejan de serlo, podríamos ser una ciudad Naranja, sí, la magia de nuestros paisajes, nuestra gente y el folclor son garantía, por eso hemos mantenido un corredor de turistas, exiguo, pero existente. En definitiva, la gran pregunta es: ¿Qué le brindamos a un turista en Valledupar?
A manera de recreación intentaré armar una situación mezclando varias vivencias que amigos y conocidos han tenido que vivir. El mismo nudo:
Tenemos una visita, nuestros amigos del interior del país que vinieron a conocer la tierra del cacique Upar, la capital mundial del Vallenato, la tierra de Diomedes Diaz, el epicentro del mas grande festival de vallenato del mundo, la tierra de los acordeones y de la gente alegre. Primero, nos piden llevarlos a comer un plato típico de la región. Segundo, ir a los lugares más emblemáticos de la ciudad –tarea que, por muy pesado que este el tráfico, no nos llevará mucho tiempo–, recorrido por los monumentos, ir a la plaza Alfonso López, hoy en remodelación; remodelación que a mi parecer le quitará el atractivo mágico que da la historia, aquella plaza antigua llena de anécdotas mañana será una moderna obra que cualquier turista está acostumbrado a ver en sus ciudades. Tercero, un lugar donde despejarse, y como ya ellos vienen de bermuda y chancleta, nos vamos para el balneario de La Vega (Rio Badillo), o al Balneario Hurtado (Rio Guatapurí), en el primero la estadía solo es atractiva hasta menos de las 5 de la tarde, y en el segundo a las 5 y media ya te están sacando a empujones, qué pena con nuestros amigos turistas, pero así se impulsa la Economía Naranja en nuestra ciudad, a empujones…
Y ahora quién podrá defendernos, si ellos no vinieron a departir en discotecas, ellos piden un lugar donde se pueda escuchar música vallenata clásica de la buena, en vivo. Es recomendado evitar a toda costa preguntar a un taxista, porque ellos solo saben decir “Acá no hay nada de eso”, que es la verdad, pero hay que evitarlo. Pues; trágica y costosa odisea, para un ciudadano promedio, que se hace posible de lograr si por medio de amigos se contacta a un grupo musical típico disponible, increíble pero la mayoría de las veces el dinero no es el problema sino la disponibilidad, si no encontramos a quienes nos salve la parranda, tocó departir en un establecimiento de la zona rosa, que a decir verdad “Naranjas” en su legítima expresión no existe, pero ahí vamos… disfrutando hasta que nos saquen a empujones a la 1am -si es día de semana- o 2am si es fin de semana, y así sigue la economía naranja , a empujones. De ahí salimos a aplicar el plan Z (Zzz…) hasta el otro día.
Dicen por ahí que los proyectos no arrancan hasta que comienzan, pero, no se necesita comenzar la parafernalia de la famosa Economía Naranja para ir abonando el camino, y para hacer mas agradable la estadía de los turistas en nuestra ciudad que, en la actualidad, si nos preguntan: después del festival vallenato, ¿qué otro atractivo cultural de impacto se le brinda al turista? Nos toca decirle que: “Naranjas”.
Colofón: Provalledupar ya no arrancó.
Andy Romero Calderón
@Andy_RomeroC






