Opinión
A la maestra Carmen

Hace unos días recordaba mi último encuentro con José Guillermo Castro Castro, mejor conocido como "Pepe". Con lágrimas en los ojos me contaba lo duro que era en su época acceder a la educación, era algo escaso y lejano el poder formarse en una institución...
De los tíos maternos, el de alma conquistadora e intrépida era Tío Chile. Él fue señoreó hasta el último día de su vida un buen pedazo de las tierras que llamaron "Rojas" y después "Fundadores", lo hermoso de todo esto es que, junto a él, lo hizo también su madre, Carmen Cristina, mi amada abuela, la tuya, la nuestra.
Ella señoreó también esas tierras, señoreó para dar lo que, al igual que Pepe, ella había anhelado: mayor y mejor conocimiento para extenderse y cumplir su misión en esta tierra. Armó su escuelita en ese pedazo de tierra que conquistó y fue -hasta que Dios lo dispuso- su máximo deleite y disfrute en su paso por este mundo. Se dedicó a educar a esos niños necesitados residentes en ese naciente barrio de invasión. Esa escena marcó mi vida, nuestra abuela era una sembradora permanente, siempre dando (aunque necesitando).
Hoy, sentipensaba en eso y la vi en el universo, ella me mira, te mira, nos mira a todos. Ella ora y también intercede... Ella sigue desde allá, dando, dándose, está repartida en pedacitos en el corazón de cada uno de ustedes, nosotros, su descendencia.
Sigue siendo maestra, así no esté de cuerpo presente...
Feliz día del maestro a todos aquellos que transmiten conocimiento con toda el alma y el corazón.
Yarime Lobo






