Opinión
Marzo con sello de Evas y Adanes

Desde la dama guajira, departamento donde comienza Colombia, las mujeres seguimos tejiendo transformación, creyendo en el poder de la juntanza femenina como herramienta que propicia nuevas realidades, no nos resignamos a la verticalidad del machismo, racismo o cualquier tipo de discriminación.
Marzo mes de las mujeres lo conmemoramos en homenaje a las antecesoras que dieron su vida por dar apertura a nuestros derechos, a quienes siguen trabajando sin descanso para que tengamos realidades no violentas y escenarios de equidad e igualdad.
Marzo, y especialmente lo que ocurre alrededor del 8 de marzo, no es una celebración que se agote en lo comercial, sino una conmemoración que se ampara en lo histórico, en las luchas, apuestas y valentías femeninas.
No es un mes y ya, para #evasyadanes trabajar por los derechos humanos femeninos es día a día en compañía de muchas lideresas que hacen la diferencia desde acciones puntuales en sus comunidades y entornos. La gran conclusión, es que no estamos solas y que seguiremos tejiendo una plataforma de sororidad política entendiendo política como el arte de transformar.
Algunas de las actividades que realizamos, fueron: una agenda internacional participando en un Foro de Mujeres de Latinoamérica, compartiendo la experiencia de #evasyadanes y lo que significa ejercer feminismos plurales y decoloniales; un Foro en Bogotá en alianza con la Universidad Ean, titulado “Tejedoras de nuevas realidades, el poder de la diversidad”; el lanzamiento de 2 nuevas iniciativas (Foro Mujeres Wayúu y la energia sagrada del agua y los vientos; y Café entre Evas), la publicación de columnas y crónicas en homenaje a mujeres lideresas; la participación en Podcast y promoción de pedagogía con perspectiva de género.
De lo que existe seguridad es que, cuando las mujeres se juntan, pasan cosas poderosas porque se atreven a romper el mandato patriarcal que malinforma respecto a que las mujeres no pueden ser aliadas, sino que están llamadas a competir; cada vez que las mujeres se reconocen y se encuentran, ejercen el acto más disruptivo y amenazante para el machismo, porque se permiten abrazar las diferencias para hacerse fortalezas y además se permiten el derecho a la ternura, al tiempo de calidad, a pausar para avanzar, a despertar la creatividad.
Fabrina Acosta Contreras






