Patrimonio
La leyenda de la Luz Corredora

Es otra de las muchas leyendas tamalequeras. Según la tradición, “La Luz Corredora” es un espanto o “aparato” que hace su aparición en despoblado. Siempre aparece de noche, en las sabanas que bordean al pueblo, llena de aprehensión a los campesinos y viajeros en general, que osan cruzar esa dilatada extensión de tierra erizada de “tacanes”.
Quienes la han visto –y hay muchos-, cuentan que es una luz que va paralela al suelo, a la altura de las rodillas y la cabeza de una persona adulta (depende del susto y la persona).
La luz corredora anda a una velocidad endemoniada, acercándosele a la víctima y dando vueltas alrededor, obligando a la persona a huir despavorida, persiguiéndola por largos ratos.
La única fórmula para burlar a este espanto o aparato, sostiene la tradición, es decir todo lo contrario de lo que ella hace, así: si se dice “Allá va”, ella se acerca, pero, si al contrario se dice: “Allá viene”; ella se aleja.
Nuestros abuelos sostienen que es una mujer con una lámpara en la cabeza que persigue a las personas, esa mujer vaga eternamente por las sabanas tamalamequeras, como pena por haber quemado el poblado de “García” (poblado que existió entre “Corralito” y “Palestina”, a sus habitantes les decían Garcieros y los apodaban “Come mona”.
Diógenes Armando Pino Ávila
Acerca de esta publicación: El artículo titulado “ La leyenda de la Luz corredera ”, de Diógenes Armando Pino Ávila, corresponde a un capítulo del libro “Tamalameque, historia y leyenda” del mismo autor.






