Viernes, 18 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Jorge Celedón y Diomedes Díaz“Los homenajes se tienen que hacer en vida, lástima que tengamos que hacerlo ahora que ya falleció Diomedes”.

Con esta sentida frase el cantautor Jorge Celedón inicia nuestra conversación antes de salir rumbo a Venezuela para promocionar su último CD, Sin Fronteras, en donde hace dúos junto a reconocidos artistas de talla internacional como Antonio Solís, Vicentico, Natalia Jimenez, Andrés Cepeda, Elvis Crespo, Totó La Momposina, Oscar de León, Franco de Vita, Reynaldo Armas, Reyli, Noe Schajris Víctor Manuel y Gilberto Santarosa, entre otros.

La misión de homenajear a Diomedes tiene una connotación especial para Celedón, pues si bien es un compromiso que asumió al igual que sus colegas, es una manera de reconocer el aporte del Cacique al posicionamiento de la música vallenata en el exterior. Él agrega: “La mejor manera de rendirle homenaje a su memoria es cantando sus canciones, por eso siempre incluyo una o dos en mi repertorio. Gracias a Diomedes, artistas como yo podemos llevar el folklore colombiano al mundo entero, él nos abrió los caminos”.

Al preguntarle cuáles son esos temas interpretados por Diomedes que remueven sus entrañas, cuando está en pleno escenario, en medio de luces, sonido y la algarabía de un público que estalla al oírlo cantar, Jorge no vacila en decirme que le gusta cantar Fantasía, pero que su preferida es Camino largo.

Amanece y llega un nuevo día
Mil puñales me parten el alma
Que será de la esperanza mía
Por favor devuélveme la calma

Reconocer la grandeza poética de otros artistas sin el menor asomo de rivalidad, confirma lo que muchos dicen de Celedón, que la fama nunca le ha subido los humos. Un villanuevero de pura cepa, orgulloso de su origen guajiro, con una conducta intachable como artista que lo ha elevado a la categoría de un embajador de Colombia; ganador del Grammy Latino en 2007, personaje de la Casa Blanca en el 2008 cuando celebró junto al ex Presidente Bush la Independencia de Colombia, el artista que este año se destaca en el Carnaval de Barranquilla con ‘La candela viva’, no escatima en emplear bellos epítetos para resaltar el gran legado musical del Cacique de La Junta.

Jorgito como lo llaman sus fans, ha logrado proyectar lo mejor del vallenato, por eso me nace preguntarle si le diría algo a los herederos de Diomedes sobre su fórmula para mantenerse siempre en la cima y él me sorprende con esa madurez que contrasta con su imagen juvenil: “El mejor ejemplo que tienen los hermanos Díaz es su padre, ellos ya saben lo bueno y lo malo que él hizo, además tienen talento de sobra. Lo importante es que si se dedican a esto le pongan el alma, porque no solamente es decir que son hijos del Cacique, sino entregarse de lleno a esta linda profesión”.

Un artista audaz

La trayectoria artística de Celedón puede inspirar a escribir muchas páginas, sin embargo su audacia musical es lo que más lo mantiene en el estrellato. Ser capaz de fusionar los acordes de un acordeón con ritmos como el merengue, la salsa, la balada, el porro, el mapalé o la música llanera sin perder la esencia del vallenato, es algo digno de admirar, como lo es también el haber rescatado como ningún otro artista lo más tradicional y puro del vallenato, como lo es el Son (Ay Hombe) y la Puya (Me dejó solito). No contento con esto, en su álbum Sin Fronteras logra mimetizar el acordeón, la caja y la guacharaca en medio de una disparidad de ritmos.

Nada más placentero para comprobar su audacia que escuchar el mosaico “Bajo el palo e´ mango” / “El amor amor”, en donde junto a Gilberto Santa Rosa y Víctor Manuel, Jorgito se lanza al ruedo con improvisados versos para crear el vallenato- salsero, de la mano de estos soneros que gozan como si estuvieran en medio de una calurosa parranda en Valledupar.

Todo esto sin mencionar que sus canciones se han convertido en himnos de Colombia: “Qué bonita es la vida” suena en todas las fiestas de la diáspora colombiana; “La invitación” es nuestra marca país; “Parranda en el cafetal”, convertida en el tedéum de los cafeteros; “Nuestra Fiesta” fue el sello de la Copa Mundial de Fútbol sub-20 de 2011 y, ahora, su versión para el mundial de Brasil, ¡está imbatible!

La pregunta es ¿cómo logró aplicarles esta “intravenosa de vallenato” a tantos artistas? Con satisfacción Jorgito me dice: “Fui buscando las canciones que más pudieran tener una versión vallenata y todos ellos estuvieron muy complacidos con la propuesta, igual conté con la ayuda Luis Ángel, “El Papa” Pastor para estas fusiones. La verdad, todos disfrutan de los clásicos vallenatos”.

La verdad es que “Sin fronteras” ya hace furor en Venezuela, por eso Celedón tiene previsto invitar al escenario a los protagonistas de sus dúos a medida que vaya visitando sus países de origen, por el momento está interpretando las canciones que grabó con Antonio Solis, Ahora te vas; la de Andres Cepeda, Día tras día; y por supuesto La Candela viva que adaptó con Totó la Momposina, es por eso que este proyecto lo obliga a mantener un permanente contacto con todos los cómplices de su último trabajo discográfico.

Si bien Jorge se gozó cada instante de la grabación de Sin fronteras, la música llanera tuvo un efecto especial en él. Unir su voz a la de Reynaldo Armas le permitió no sólo acercar a estos dos pueblos hermanos, con el tema “La quiero y qué”, sino ser artífice de una fusión natural, sensual, casi salvaje entre el acordeón y el arpa. Él lo resume así: “lo más cercano al paisaje llanero es el merengue vallenato”.

No cabe duda que, con su talento, humildad y carisma, Jorgito parece un Rey Midas, todo lo que canta se convierte en oro, por eso vale la pena recordar que su audacia musical también logró sorprender Diomedes Días, al escoger una de sus canciones inéditas para la producción de Voces Y Guitarras de La Sony llamada La noche de mis recuerdos. Resulta que Diomedes había dejado este tema en remojo en el estudio y Jorgito hábilmente la escoge para incluirla en guitarra en esta gran producción, convirtiéndose así su dúo con el Cacique en un rotundo éxito.

Esta anécdota con Diomedes, guardada en el baúl de los recuerdos de quien hoy se destaca como el primer exponente del vallenato a nivel internacional, nos remonta también a sus inicios cuando clamaba: “Oye mamá en la puerta hay un señor, que dice que es mi papá y que quiere hablar conmigo”, al lado de su tío Daniel Celedón. Hoy esa misma voz se prepara para aterrizar en el 47 Festival de la Leyenda Vallenata, cantarle con el alma a Diomedes y difundir su legado musical tanto en Canadá como en otros países del mundo.

 

Natalia Gnecco

@NataliaGnecco


Agradecimientos: Ponchito Castro
Fotos: Archivo Jorge Celedón/ Paúl Bolaños

Natalia Gnecco Blog
Natalia Gnecco

Natalia Gnecco es una periodista y comunicadora social independiente. Ganadora del Premio Literario y Periodístico Cesar Vallejo 2011 (Caracas, Venezuela). Su columna “Natalia Gnecco Blog” contiene su trabajo periodístico producido en Canadá y en Colombia sobre personajes interesantes, temas culturales, sociales y turísticos.

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