Viernes, 18 de ago de 2017
Valledupar, Colombia.

Marciano MartínezMucho se ha dicho sobre la muerte de Diomedes, y mucho se seguirá diciendo. Ésa es una de las leyes que conlleva toda leyenda musical y, más cuando, su legado sigue repercutiéndose en la conciencia colectiva.

En el foro organizado por la Fundación Festival de la Leyenda Vallenata y la Fundación Universitaria Areandina en el marco del Festival Vallenato 2014, también se abordó este asunto, aunque esta vez, con la emotividad y sinceridad de un compositor que conoció al artista homenajeado desde muy cerca: Marciano Martínez.

Siempre franco y directo, Marciano Martínez es el conversador que rompe el hielo y los convencionalismos. Un hombre que va con la verdad por delante y no se amilana a la hora de aclarar algunos malentendidos.

Invitado al foro para testimoniar sobre la hermandad que lo unía al Cacique de la Junta, Marciano protagonizó uno de los momentos más emotivos del encuentro al querer restablecer algunas verdades sobre las últimas horas de vida del artista.

Después de alzarse, el compositor escenificó un encuentro entre Diomedes y el manager Harold Zabaleta poco antes de su último espectáculo musical: “Diomedes se acercó a él [Harol Zabaleta, su manager], le colocó los dos brazos sobre los hombros y le dijo: Zabaleta, me les voy a morir en la tarima”.

La respuesta inmediata fue: “¿Anda por qué habla usted de muerte?”. Pero Diomedes Díaz insistió. Parecía estar tocando la muerte: “Zabaleta, le estoy hablando en serio. Estoy muriendo. Voy a morir en la tarima”.

Zabaleta se preocupó y trató de contener al artista. “Si usted está malo… ¿qué hacemos? Vámonos de aquí”. Pero, de repente, Diomedes cambió de idea. Cuando ya se estaban preparando para abandonar el lugar, Diomedes dijo: “No, Zabaleta. Yo no puedo dejar mi público así. Voy a despedirme de mi público porque es la última vez que canto este año. Voy a cantarles esta canción”.

Diomedes cantó esa noche, pero no se mostró en su mejor estado. Poco después moría en su casa en unas condiciones que alentaron todo tipo de rumores.

Marciano Martínez insistió en destacar los dos aspectos que contribuyeron al deterioro de la salud del artista en los últimos años: el entorno que lo alentaba a seguir presentándose en unas condiciones deplorables y la terquedad del mismo artista que lo obligaba a imponerse un ritmo muy alto. A todo esto, debe sumarse su gran amor por su fanaticada.

“Ha sido el único artista que ha tenido el Vallenato. Los demás eran cantantes”, concluyó Marciano Martínez.

 

PanoramaCultural.com.co


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