Jueves, 25 de may de 2017
Valledupar, Colombia.

Oscar Montes El fenómeno Diomedes no deja de sorprender. Y más todavía si miramos las muestras de idolatría de unos seguidores que lo elevaron a la altura de Dios de la música vallenata, y que mantienen intactas sus muestras de cariño meses después de su desaparición.

El periodista Oscar Montes no fue ajeno a todo esto. Su libro “Diomedes Díaz: vivir más no pude” (Ed. Planeta, 2014) documenta el desarrollo único y extravagante de un personaje que ha pasado a la historia de todo un país.

“Quería entender por qué ese fanatismo por Diomedes”, comentó el autor en la presentación de su libro en Valledupar y, con ese espíritu de exploración, inició su labor. Después de dar mil vueltas al asunto, concluyó lo inevitable: “Esa respuesta no la vas a encontrar, no seas racional”.

Acercarse a la leyenda de Diomedes es, efectivamente, penetrar en un mundo irracional, donde la desmedida, la emoción, el desenfreno y la magia, son elementos corrientes. Es un mundo donde las normas tradicionales no aplican.

“Sus seguidores llegaron a perdonarle sus errores”, explicó Oscar Montes. “Era él el perseguido”.

El deseo de los seguidores de identificarse con su ídolo llegó a límites inconcebibles. El ejemplo expuesto por el autor costeño lo evidencia: en Sahagún (Córdoba), un fan aparece en un hospital, pregunta por el odontólogo y le pide que le quite un diente para parecerse al Cacique de La Junta.

“En el caso de Diomedes, la realidad supera la ficción. Todo es posible en el mundo de Diomedes”, expresa Oscar Montes con efusividad.

Para entender quién fue El Cacique, Oscar Montes revela en su libro varias vías.  La primera apunta a la relación cercana que mantenía con su mamá. “Antes de morir, Diomedes le pregunta por qué siempre estás vestida de negro. ¿Tú le estás guardando luto a mi mamá? ¿O ya lo estás guardando para mí?”

A continuación, sugiere la perspectiva de las novias o mujeres. “Hablé con muchas novias de Diomedes que no quisieron aparecer en el libro pero me hicieron entender que ese tipo era genial. Enamoraba, cantaba […] Cuando Diomedes se enamoraba, se enamoraba de verdad”.

Finalmente, Montes propone una última vía –y quizás la más explícita de todas–: la de las canciones. En ellas viene plasmada una gran parte de su vida. En ellas está inscrita la esencia de un cantante que logra dirigirse a cada uno de sus seguidores.

“Diomedes nos cantó y nos contó su vida en sus canciones […] –explicó Oscar Montes–. Está en el corazón de todos nosotros”.

 

PanoramaCultural.com.co


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