Lunes, 26 de jun de 2017
Valledupar, Colombia.

Oscar Ariza DazaDiomedes Díaz no sólo fue un cantante y compositor exitoso, natural y espontáneo. Es, en realidad, mucho más que eso: algo así como un fenómeno galáctico que sucede cada 50 años. Una especie de cometa Halley.

La imagen puede ser discutida –ya que los astros galácticos no dejan tantas historias en una comunidad– pero se acerca bastante a lo que expuso el profesor de literatura Oscar Ariza Daza en el Tercer Encuentro Nacional de Investigadores de la Música Vallenata.

Según Oscar Ariza, el desarrollo de la leyenda de Diomedes Díaz es también, y sobre todo, el fruto de una construcción colectiva que recuerda a otras grandes personalidades internacionales como Carlos Gardel o Pedro Infante.

“Su poder de seducción hizo que muchos se acercaron a él encantados”, expresó el ponente. Y ese poder de atracción también permitía cambiar el ánimo, insuflar fuerza y suerte a todo el que se apegaba a él.

Ese poder se reflejó también en las costumbres y en el lenguaje local. Las expresiones de Diomedes terminaron incorporándose en la vida diaria. Una de sus más importantes frases –“Se las dejo ahí”– es frecuente en las conversaciones, pero también se destacan otras como “Con mucho gusto” o “La demora me perjudica”.

Diomedes se distinguía por sus ocurrencias y comparaciones imprevisibles. “Estoy como Toyota nuevo en una carretera. Pidiendo vida, pidiendo vida”, es una de ellas, pero quizás la más representativa sea la que se popularizó después de un concierto en Barranquilla, cuando el cantante insultó a uno de sus seguidores que le pedía que cantara.

“No sea tan sapo, tan lambón. ¡Marica!” se convirtió rápidamente en una moda masiva repetida hasta la saciedad. Así era el público con Diomedes, capaz de perdonarle cualquier vulgaridad e, incluso, aclamarlo por expresarse de la manera más bruta.

La idolatría llegó a tal punto que Diomedes se convirtió en “Dios-medes”. “Muchos miraban a Diomedes como un hombre con poderes supernaturales –expresó Oscar Ariza y enseguida agregó–: Muchos se niegan a creer que Diomedes murió”.

Meses después de su muerte, los estudiosos y fervientes seguidores de la música vallenata recuerdan  al hombre que cambió un folclor en un fenómeno de masas, tratan de entender cómo un joven de origen campesino ha logrado conmover y revolucionar una región entera.

“La muerte ha callado al cantor pero no el canto”, concluyó Oscar Ariza Daza.

 

PanoramaCultural.com.co

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