Martes, 17 de oct de 2017
Valledupar, Colombia.

Izzeldin Abuelaish / Foto: Archivo PanoramaCultural.com.co

De por qué el pacifista palestino Izzeldin Abuelaish subió con tanto ímpetu al escenario de la Escuela Vallenata de La Paz para dar a conocer su punto de vista sobre el conflicto palestino-israeli, existen varias explicaciones, pero todas recaen en el mismo punto: la denuncia de una grave injusticia.

Su paso lo decía todo, aunque todavía no había expresado una sola palabra. En medio de los aplausos del público dirigidos al activista israelí Yariv Oppenheimer, director de la organización Peace Now y defensor de una paz dialogada entre palestinos e israelíes, el autor del libro “I shall not hate” (No debo odiar) se apresuró en pedir el permiso a la moderadora Natalia Springer para intervenir. Ella no se lo negó. Tampoco se esperaba que ocurriera lo que aquí describimos.

Ya en el escenario, el saludo del doctor Izzeldin a Yariv Oppenheimer fue sentido, pero conciso. Por lo visto su principal propósito era el de intervenir para restablecer una verdad que sólo él conoce de primerísima mano. La presentación del director de Peace Now había sido correcta y siempre respetuosa, se mantuvo en la idea de que la paz era un tema candente en Israel, que dividía a los israelíes, que abogar por la paz requería siempre mucho coraje, y que también el miedo era lo que impedía establecer cualquier tipo de avance.

El miedo y el dolor estaban en todas las diapositivas del presentador israelí. Desde la muerte de Isaac Rabin hasta los últimos ataques terroristas, el miedo lo ha invadido todo y, para ilustrarlo, las imágenes exponen algunos terroristas vestidos de negro, palestinos radicales, que en sus manos enarbolan fusiles y otras armas pesadas.

Sin lugar a especulaciones, la ponencia de Yariv Oppenheimer fue completa y emotiva, desentrañaba claramente las razones de por qué los dirigentes israelíes persisten en desconfiar de la paz, década tras década, hablaba de optimismo y de la necesidad de mantener el compromiso por encima de todo, incluso de los insultos y humillaciones de los compatriotas, pero carecía de un detalle importante e inocultable: el reflejo del sufrimiento, la impotencia y el aislamiento palestino. Por eso Izzeldin Abuelaish sintió la patente necesidad de subirse al escenario y contar las cosas tal y como él las sentía.

En el pecho del doctor palestino traslucía un leve temblor, y en su semblante un rubor de emoción dictado por tantos años de atropellos. La reciente muerte de sus tres hijas en medio de los bombardeos israelíes de 2012 seguramente tuvo algo que ver en esos segundos de necesaria expresión. Luego, lo que siguió fue un torrente irreprimible dirigido a los estudiantes colombianos de la Escuela Vallenata de Paz.

“Vine a hablar como un ser humano, vine a dar un mensaje a Colombia. Me dieron la oportunidad de hablar como palestino y quiero ser en este caso la voz de todos los palestinos. Queremos la verdad y amamos la paz”, comentó el doctor Izzeldine Abuelaish en el momento de abrir su testimonio.

“¿Qué es la paz? La Paz no sólo es una palabra. La paz es un estilo de vida. Paz significa justicia y libertad. Paz significa igualdad y eso es lo que se necesita en este momento“

“¿Cuál es el problema? La cuestión es que los israelíes tienen el poder, y los dirigentes usan y abusan del miedo como una propaganda para huir de las responsabilidades. Necesitamos entender que el miedo no tiene espacio, es algo psicológico, es artificial.”

“Los palestinos están sufriendo a diario, pero su vida no vale tanto como la de los judíos. No somos humanos, no somos tratados como humanos. Cada día hay masacres. Si siguen las noticias, verán que cada día mueren palestinos. Hace poco, una familia palestina fue quemada viva en su casa por unos colonos israelíes”.

“Y el agua, que está debajo de los palestinos, que les pertenece, no tenemos control de ella. Los colonos la instalan y, luego, la usan para las piscinas cuando la gente está sedienta y espera una sola gota de agua. ¡Eso es injusticia!”

“Condeno la violencia. Condeno la violencia de todo tipo, pero tenemos que hacernos la pregunta: ¿Por qué esto está pasando? Está pasando por la codicia de los colonos y el hecho que los israelíes están ocupando el territorio palestino. Los palestinos tienen el derecho de ser libres”.    

Finalmente, y a pesar de todos los sufrimientos expuestos, el médico Izzeldin Abuelaish cerró su intervención con un voto acérrimo por la paz: “Seguiré luchando por la paz”, dijo. “La paz es el único camino”. Y en ese preciso momento, cuando una parte de la justicia había sido restablecida, el público vallenato no dudó en ovacionar al ponente y acercarse para saludarlo.

Pocos minutos después, bajo la iniciativa de algunos presentes, Yariv e Izzeldin intercambiaban un gesto de amistad y posaban juntos antes las cámaras. Una paz israelo-palestina había sido posible en Valledupar.    

 

Johari Gautier Carmona  

 

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