De izq. a derecha: Leonardo Boff, Salomón Lerner, Natalia Springer, Brandon Hamber, Arun Gandhi

En estos tiempos en los que la evolución y el progreso de las civilizaciones se ven cuestionados por conflictos de dimensiones enormes que demuestran la incapacidad del ser humano de superar sus instintos destructores, algunas voces nos invitan a abrir los ojos y ver una oportunidad histórica –una última- para rectificar.

Entre ellas pueden vislumbrarse a destacadas personalidades del pensamiento pacífico y no-violento como Leonardo Boff, teólogo brasileño y Premio Nobel alternativo de Paz, o Arun Gandhi, nieto de Mahatma Gandhi, quienes estuvieron de paso por la ciudad de Valledupar en el marco de un ciclo de conferencias de la Escuela Vallenata de la Paz dedicado a teorías que contemplan una paz integral.

El acto fue cálido e inspirador. No solamente por la alta espiritualidad que exhalaron los invitados sino también, y sobre todo, porque la paz adoptó una dimensión superior a la simple concepción pragmática y cotidiana de la resolución de conflictos.

Se habló de paz como un camino o un estilo de vida, como un ejercicio profundo o un estado de conciencia que implica un trabajo constante. Se hizo hincapié en buscar la paz en uno mismo, es decir en su propio pensamiento, y no buscarla en otras personas. De esta manera, el equilibrio y la paz llegan como resultado de la coherencia.

El teólogo Leonardo Boff subrayó el momento crítico que atraviesa nuestro planeta. “La Tierra está amenazada. El sistema vida ha sufrido tanto”, dijo, y tras presentar los 4 ejes de una ecología que debe permitir la conservación de todo nuestro hábitat, el ponente brasileño explicó que “junto con la cultura de la paz tiene que caminar una cultura del amor a la tierra”.

En sus intervenciones, Leonardo Boff destacó la necesidad de vernos como un Todo y entender que estamos todos interconectados. Atentar contra la tierra es atentar contra cualquiera de nosotros. De igual manera, atentar contra otro ser humano o ciudadano es atentar contra toda la ciudadanía. Ese paso que implica mirar la colectividad de igual manera que –o por encima de- la individualidad es un acto de sabiduría que defiende la paz.

Por su lado, Arun Gandhi, representante y promotor de las ideas que aúnan el pensamiento de la No-violencia, defendió el legado de su abuelo Mahatma Gandhi. Gracias a él pudimos entender que la paz no está en los demás, ni tampoco en los dirigentes, sino en nuestro ser.

“La paz no la hacen los gobernantes, la hacen los pueblos”, manifestó Arun Gandhi en referencia al gran esfuerzo que debe realizar cada ciudadano para liberarse de los rencores, el odio y muchos otros atavismos que hacen que la violencia sea algo diario y aceptado como algo normal.

“La violencia se aprende”, explicó Arun Gandhi. Y de la misma forma, la Paz debe enseñarse como la base de toda civilización que aspira al respeto, al desarrollo sostenible y a una verdadera felicidad entre seres que saben convivir.

 

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