Ocio y sociedad

Harlem, la historia del barrio afroamericano de Nueva York

Sara Casanova San Emeterio

11/10/2016 - 01:10

 

El famoso "Cotton Club" en Nueva York

Al norte de Central Park, entre la calle 96 al sur, la 155-160 al norte, la Quinta Avenida al este y el río Hudson al oeste, se encuentra el barrio de Harlem. La visita a esta zona de Manhattan se ha convertido en los últimos años en una etapa inevitable para todo viajero ya que recoge una gran parte de los cambios y la historia de la ciudad.

En 1658 fue bautizado como Nieuw Haarlem por el gobernador holandés Peter Stuyvesant (los holandeses fueron los primeros en ocupar el barrio) en honor a la ciudad holandesa de Haarlem. Los ingleses, años después, la renombraron como Harlem al hacerse con el control de la colonia.

Con la llegada en 1837 del New York and Harlem Railroad, que unía Harlem con el sur de Manhattan, hubo un gran incremento de población que hizo elevarse el coste de las viviendas. La especulación fue en aumento y el boom inmobiliario llevó a muchas familias a abandonar la zona al ser incapaces de hacer frente a las hipotecas o a la adquisición de nuevas casas.

Fue a principios del siglo XX cuando llegaron los primeros hombres y mujeres de raza negra. Uno de ellos, Philip Payton, agente inmobiliario, adquirió edificios devaluados alquilándolos a miembros de su comunidad que llegaban tras ser desalojados de otros barrios de la gran urbe. Estas facilidades otorgadas a los recién llegados fueron configurando Harlem como una zona de residencia principalmente afroamericana, lo cual se mantiene en la actualidad.

Coincidiendo con ese cambio en los residentes, a partir de los años 20 se desarrolla un movimiento cultural conocido como "El Renacimiento de Harlem”. Una explosión cultural y artística de la mano de músicos, intelectuales y artistas negros que dieron a conocer la cultura afroamericana. El Cotton Club o el Teatro Apollo se convirtieron en templos de un ritmo nuevo, el jazz, que irónicamente en una época de tensiones raciales, disfrutaban los blancos. Leyendas de aquellos tiempos fueron Louis Armstrong, Ella Fitzgerald o Duke Ellington, portadores de una esencia que aún persiste.

Esta época de esplendor dejó paso en los años 60 a una época de delincuencia, marginación y drogas que convirtieron al barrio en una zona peligrosa y restringida a los visitantes, una imagen que muchos aún tiene del Harlem que han conocido a través de las numerosas películas que reflejaron esa realidad. Martin Luther King y Malcolm X fueron asesinados en esos años difíciles por defender los derechos civiles, pero aún están presentes en el barrio donde dos de las calles más famosas, la 125 y Lenox Avenue, son también conocidas con los nombres de estos líderes.

La llegada de los años 90, la apertura de nuevos comercios y la tímida inserción de multinacionales en el barrio, significó el comienzo de la regeneración para la comunidad.

En la actualidad la cada vez mayor afluencia de turistas y la compra de propiedades por profesionales que buscan instalarse en la zona, la está revitalizando económicamente, incorporándola poco a poco a la gran metrópoli ante la mirada melancólica de quienes ven perderse la esencia y personalidad de su barrio.

Qué visitar

Además de aquellos históricos teatros, Harlem ofrece otros atractivos al visitante. Paseando por Adam Clayton Powell Jr. Boulevard podemos ver las Brownstone Houses, las casas de arenisca que ocupaban las familias burguesas durante el verano. En esta calle se adivinan aquellos tiempos anteriores al guetto.

El tiempo para las compras se puede repartir entre el mercado de carácter africano Malcolm Shabazz Harlem, y las tiendas de la calle 125. Cuando los escaparates donde posan maniquíes de peinados afro se ocultan tras las persianas metálicas, hace entrada en escena quien ya es una personalidad internacionalmente reconocida, Franco "El Grande", artista callejero que con sus murales ha sabido transformar una actividad ilegal en obras de arte convirtiéndose en el “Picasso de Harlem”.

Alejándose un poco, al oeste, junto al río Hudson, están la St. John The Divine, una de las catedrales más grandes y antiguas del país. También aquí, la Universidad de Columbia, donde impartió clases Albert Einstein y con cuyos estudiantes esta zona ofrece un carácter muy diferente del Harlem más auténtico.

Al este, entre las calles 96 y 125, poblado mayoritariamente por puertorriqueños junto a cubanos, mexicanos y dominicanos, y también conocido como "El Barrio", está el Spanish Harlem. La población puertorriqueña comenzó a asentarse en Manhattan, y en particular en estas casas de renta baja del este del Harlem, después del año 1898 en el que Puerto Rico dejó de ser colonia española. Su historia está recogida en el Museo del Barrio.

Uno de los puntos de reunión para estos hablantes del spanglish es La Marqueta, mercado que surgió cuando el alcalde Fiorello H. La Guardia tuvo la idea, en el año 1936, de agrupar todos los puestos de venta ambulante en esta superficie que engloba más de doscientos.

El domingo es un día especial para la comunidad. Cada mañana son numerosas las familias que, vestidas con sus mejores galas, se dirigen a las iglesias para asistir al servicio religioso: el Sunday Service con la tradicional misa góspel. Las congregaciones más conocidas son The Abyssinian Baptist Church o Mother Africa Methodist Episcopal Zion Church. Las largas colas de turistas desvirtúan en ocasiones esta experiencia, siendo más recomendable la Rendall Memorial Presbyterian Church o la Antioch Baptist Church que conserva un gospel más auténtico.

Junto a la música, la gastronomía es una seña de identidad del barrio. Amy Ruth’s y Sylvia's, son puntos de referencia para degustar la comida sureña. M&G DinnerSadie Mae’s Cafe o Manna´s Restaurant, son otras opciones donde pasar una velada agradable antes de disfrutar de un toque de jazz en el Lenox Lounge o en cualquier otro club del barrio.

 

Sara Casanova San Emeterio

 

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