Arun Gandhi / Foto: PanoramaCultural.com.co

El 85% de la violencia que experimentamos en nuestras vidas viene de la ira. Esta declaración no es gratuita, la pronunció una de las personas que más estudia y comunica en la actualidad sobre la filosofía de la No-violencia.

Arun Gandhi es el nieto del hombre que cambió para siempre la historia de uno de los países más influyentes del sur asiático: la India. La transformación que conoció esta joven nación se dio gracias a la reveladora potencia del pensamiento no violento pronunciado por el Mahatma Gandhi.

Este movimiento popular consiguió la independencia del país colonizado frente a la corona británica pero también permitió que germinaran deseos de paz y libertad en todo el planeta. Así es como poco después Martín Luther King y Mandela defendían bajo los preceptos de la No-violencia un mejor destino para sus respectivos pueblos.

En la Escuela Vallenata de la Paz, Arun Gandhi apareció con esa irremediable tranquilidad de quienes llevan años trabajando la paz en su interior. Sus palabras brotaron con dulzura y apacibilidad para presentar algunas etapas claves de su relación con el Mahatma Gandhi y su evolución dentro de la filosofía que ambos promueven.

La mayor lección de todas fue justamente el manejo de la ira: una fuente de energía enorme que muchas veces puede llevarnos a actos indeseados y ofensivos que contribuyen a la degradación de un ambiente.

“Mi abuelo me decía que la ira es como la electricidad”, evocó Arun Gandhi antes de explicar que la ira puede ser tan poderosa y útil como la electricidad si se sabe utilizarla. Sin embargo, también puede ser destructiva si se abusa de ella. ”Tenemos que aprender a canalizar la energía de la ira de manera a que sirva a la humanidad”.

“Mi abuelo me decía que, cada vez que me sentía colérico por algún motivo, no dijera o hiciera nada que pudiera cambiar mi vida completamente”, añadió el nieto de Gandhi. Así es como empezó a redactar un diario en el que enumeraba las veces que se había dejado llevar por la ira y cómo había tratado de remediarla.

“En ese diario debía mencionar las veces que había sentido ira, pero había que escribir con la intención de buscar una solución a los problemas”, añadió el conferencista antes de reconocer que este ejercicio practicado durante muchos años había generado muy buenos resultados en él. “Me ha ayudado mucho a canalizar mi ira positiva y constructivamente”.

Para cerrar su presentación, Arun se despidió con un saludo lleno de paz y de agradecimiento. Durante unos segundos, el público vallenato ovacionó al conferencista. La Paz reinó en Valledupar.  

 

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